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Independentistas sin complejos

El soberanismo lleva años fuera del hoyo en el que lo metió la Transición y ha dejado de ser exclusivo de veinteañeros. Hoy 167 municipios celebran consultas simbólicas

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Finales de los ochenta. Un 11 de septiembre cualquiera con manifestaciones independentistas en Barcelona. Desfila ERC. A unos veteranos de la República fieles a las siglas de Francesc Macià y Lluís Companys se les suman veinteañeros que siguen a un líder mesiánico, Àngel Colom. El partido, que vegeta en un Parlament con rodillo convergente, acaba de abrazar el independentismo sin complejos. Cerca de ellos va el Moviment per la Defensa de la Terra, que en las europeas de 1987 ha pedido el voto para HB pocas semanas antes de que ETA matara a 21 personas en Hipercor condenando así a esta formación a la marginalidad. Como cada año, la manifestación acabará en bronca callejera con la Policía.

Dos décadas después. 11 de septiembre de 2009. Una colorida manifestación convocada por decenas de entidades con el presidente del Barça, Joan Laporta, al frente, exige un Estado propio. El bloque de ERC también es numeroso y con gente de todas las edades. El independentismo tiene 21 escaños en el Parlament, la Vicepresidencia y cuatro consellerias de la Generalitat, y preside dos diputaciones. CiU, en la oposición, tiene un ala soberanista potente, lo mismo que ICV. Fuera de las instituciones, Reagrupament y las Candidaturas d'Unitat Popular albergan expectativas electorales.

El independentismo tiene hoy cojín y ello le permite convocar este fin de semana 167 consultas soberanistas en municipios sin miedo al ridículo pese a que la votación es simbólica. En los últimos años está presente en sectores que antes le eran ajenos, como la tercera edad, los empresarios o los inmigrantes extracomunitarios, a quienes hoy se da derecho a voto. Y las manifestaciones más masivas de los últimos años son secesionistas.

El independentismo, que entre todas las expresiones políticas relevantes en Catalunya fue la que salió peor parada de la Transición, tiene mucho que decir. Las encuestas sitúan como mínimo en un 20% a los catalanes que quieren Estado propio. Son muchos los que observan un agotamiento del marco autonómico derivado de la Constitución y vaticinan que quedará tocado si el Tribunal Constitucional recorta el Estatut aprobado en referéndum.

El movimiento no sólo vive de Joan Laporta. Elisenda Paluzié es decana de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona. Su facultad es la que tiene más alumnos de Catalunya. No duda en asegurar que la presencia del independentismo entre las élites tiene su semilla en el sindicalismo estudiantil de este signo en los ochenta y noventa, que desplazó a los comunistas, quienes en los sesenta y setenta controlaron las universidades a través de Bandera Roja o el PSUC.

Elisenda Paluzié define a Jordi Pujol como 'el gran calmante' que hizo creer que Catalunya era casi un Estado cuando 'el marco autonómico aún daba de sí'. Pero sus pactos finales con el PP le 'despojaron de credibilidad' y el 'fracasado' proceso del Estatut, 'que ya recortaron Artur Mas y Zapatero', ha hecho el resto.

Lluís Gavaldà, cantante de Els Pets, popular y veterano grupo de pop catalán que vendió 85.000 copias de un álbum en 1997, no duda en señalar España como 'gran fábrica de independentistas'. 'Cada vez somos más y más plurales y eso se consigue con cosas como que un federalista español [Zapatero] prometa respetar un Estatut y después se lo salte para complacer a la derecha cavernícola', asegura. Para Gavaldà, el independentismo es 'la única salida útil'. Y no hay marcha atrás: 'Si quieren que nos quedemos, deberían respetarnos como nación, pero no lo harán nunca'.

Paluzié discrepa de Gavaldà. El independentismo no es atribuible a España. 'Si fuera culpa de Aznar o la Cope, con alguien más moderado como Zapatero debería bajar. Y pasa lo contrario', analiza. Ella ve más causas en Europa. 'La UE ya no es de grandes estados. Están Eslovaquia o Eslovenia y les va bien. ¿Por qué no podemos ser europeos y catalanes sin pasar por España?', se pregunta la economista.

Camil Ros, que lideró UGT de Girona y ahora tiene más responsabilidades en el sindicato, recela del independentismo que sólo se moviliza de forma coyuntural. 'Con la sentencia del Tribunal Constitucional se verá', dice, pero está orgulloso que, desde la izquierda, se haya superado el cliché identitario y lingüístico para reivindicar cosas como el IPC catalán en los convenios o convertir la soberanía 'en una vía de justicia social'. Destaca la tarea ideológica de la ERC de Josep-Lluís Carod-Rovira, que ha 'convertido lo social y lo nacional en las dos caras de una misma moneda'.

Pero ERC no va al alza en los sondeos, al revés. Paluzié avisa del error de vincular a este fenómeno la salud del independentismo. Han proliferado plataformas que le dan músculo social al margen de los partidos. Ella es la cara visible de una de ellas, Sobirania i Progrés (Soberanía y Progreso). Por su parte, Gavaldà reflexiona que ERC ha sido tradicionalmente la referencia, pero que tras entrar en el Govern 'ha perdido la virginidad', cosa que ha hecho que algunos 'se crean traicionados' y se hayan refugiado en otros partidos, un fenómeno que cree que suma y da pluralidad al independentismo.

Jaume Vallcorba, vicepresidente del Cercle Català de Negocis, lobby empresarial independentista, apunta a que las consultas de hoy obligarán a los partidos a moverse. 'Confío en un gran salto', sostiene, tras explicar que son más de medio millar los empresarios y ejecutivos y asociados. Él lo tiene claro: para ser competitiva, Catalunya necesita Estado, porque el que tiene, el español, le da trato 'colonial' en las infraestructuras, la financiación o el I+D+i. Es consciente de lo que aportan al independentismo apareciendo como 'última frontera que ayuda a perder el miedo a quien aún lo tiene'. Sin despreciar a otros actores, asegura que los procesos de emancipación nacional viven 'el último estadio' cuando llegan los empresarios. 'Y ya estamos aquí', avisa. Hace 20 años era impensable.

 

Decana de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. 40 años

El independentismo gana presencia en cúpulas académicas, empresas o entidades. En los 80 y 90 era hegemónico entre los alumnos

'El pujolismo actuó de calmante. Al acabar, se evidenció que el marco autonómico ya estaba agotado'

Secretario de Política Sindical de UGT de Catalunya. 37 años

No es extraordinario encontrar sindicalistas soberanistas en CCOO y UGT de Catalunya, que pretenden ‘nacionalizar’ catalanas a las centrales estatales

'Hemos dejado atrás la visión identitaria y cultural. Ahora el independentismo es mucho más cotidiano'

Vocalista del grupo de pop-rock Els Pets. 46 años

El mundo de la cultura en catalán, ahora más capaz de sobrevivir solo gracias al mercado, sigue reuniendo a varios artistas comprometidos con la causa

'Cada vez más, gente que nunca fue nacionalista ve España como una tomadura de pelo para los catalanes'

Industrial y director de ventas de una multinacional alemana. 55 años

Un grupo de empresarios se ha organizado para presionar sin complejos en pro de un Estado propio como herramienta para resolver los retos de Catalunya

'Para ser competitivos necesitamos un Estado que nos represente, y el español no lo hace'