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Los indignados se desmarcan de la violencia pero evitan hacer autocrítica

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El movimiento de 'indignados' se ha desmarcado hoy de la violencia con la que actuaron algunos concentrados para impedir el miércoles la entrada de diputados en el Parlament, aunque han evitado hacer autocrítica y han denunciado que los incidentes se han sobredimensionado para criminalizarles.

En rueda de prensa convocada por AcampadaBCN, dos de los 'indignados', Jesús García y Alicia Domínguez, han insistido en que son un movimiento pacífico y que rechazan cualquier acto de violencia como el que se produjo el pasado día 15, cuando grupos de exaltados increparon, zarandearon, escupieron y pintaron a algunos diputados que iban al Parlament.

Sin embargo, cuando se les ha preguntado si la convocatoria para parar el Parlament se les fue de las manos, han evitado cualquier autocrítica y, escudándose en que hablan a título individual -pese a que la convocatoria de la rueda de prensa estaba hecha en nombre del colectivo Acampada BCN- han apuntado que no pueden hacer autocrítica afirmando: "por algo que yo no he hecho".

Es más, a diferencia de lo que anunciaron el pasado 14 de junio otros tres miembros del colectivo -Mar Bastida, Elena Matalama y David Dic-, que también dijeron que hablaban a título individual, los que han hablado hoy han asegurado que su intención no era impedir la entrada de los diputados en el Parlament -lo que supone un delito- sino hacer un cordón simbólico para demostrar su rechazo a los presupuestos.

"Yo hablo a título individual, hablo por mí", ha insistido hoy Jesús García, tras afirmar que él tenía muy claro que la convocatoria para el miércoles 15-J era para hacer un cordón simbólico pero que no sabía si todos los concentrados eran igualmente conscientes de ello.

En cualquier caso, los 'indignados' han insistido en que son un movimiento pacífico que rechaza la violencia, por lo que han pedido a los grupos violentos que no acudan a sus convocatorias, empezando por la manifestación que celebrarán el próximo domingo 19 de junio por el centro de Barcelona.

En una declaración leída al inicio de la rueda de prensa, los 'indignados' insisten que no se sienten representados por las actuaciones violentas del pasado miércoles y que no se hacen responsables de las mismas, al tiempo que lamentan que se estén "sobredimensionando" los incidentes en un intento de "estigmatizar" al movimiento.

"Se nos ha acusado de atacar a la democracia, cuando los recortes son un ataque manifiesto a la misma, poniendo al Parlament al servicio de los mercados financieros y reduciendo los servicios sociales de toda la ciudadanía, cuando ningún partido con representación parlamentaria incluía estas medidas en su programa electoral. Por lo tanto, para poder tener legitimidad política, los recortes tendrían que ser aprobados mediante referéndum", subraya la declaración.

También denuncian el "intento desesperado" para criminalizarles, pese a que insisten en que no se les puede "responsabilizar de los comportamientos violentos promovidos por la precariedad de la injusticia económica y social, que deja sin trabajo y cobertura a miles de familias".

"Solo nos responsabilizamos de los que se han adherido a este movimiento pacífico, creativo, constructivo e inclusivo", remarca la declaración, que advierte que no pueden ser responsables, "ni ahora ni en el futuro", de los que no se han adherido al espíritu pacífico inspirado por el movimiento del 15-M.

Emulando al histórico "la calle es mía", pronunciado por Manuel Fraga Iribarne en 1976, la declaración de los "indignados" concluye con un "la calle es nuestra, no pagaremos su crisis".