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El inédito de Bioy Casares con su viaje a Brasil le descubre como fotógrafo

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"Páginas y páginas de diarios, fotografías y correspondencia". Este es el material que todavía queda por conocer de Bioy Casares, según Michel Lafon, autor del texto que acompaña al diario, inédito, con imágenes, que se acaba de publicar, fruto del viaje que el escritor argentino hizo a Brasil en 1960.

"Unos días en el Brasil" (Diario de Viaje) es el título del libro que ha editado Páginas de Espuma, en España, y La Compañía, en Argentina. Un breve libro y una joya con la esencia de la escritura del autor de "La invención de Morel", y que descubre al lector la faceta de fotógrafo del argentino.

Nueve fotografía que completan el libro y que desde hoy se pueden contemplar en Galería Guayasamin, de la Casa de América de Madrid, en una exposición de dedicada al escritor.

"Hay miles de fotografías de Bioy en su archivo y antes de morir tenía en proyecto armarlas y exponerlas. Él se veía como fotógrafo, la fotografía le apasionaba. Tenía fotos de su esposa Silvina Ocampo, su hija Marta, con Borges, en bañador, en Mar de Plata, de amigos, familiares. Si tenemos fotos de los años 40 o 50 es gracias a él", explica a Efe Lafon, traductor, profesor y amigo de Casares.

La publicación de este libro, con las reflexiones y anécdotas sobre el viaje que Bioy hizo a Brasil (Río de Janeiro, Sao Paulo y una recién nacida Brasilia), invitado por el PEN Club argentino para asistir a un congreso, es una oportunidad para volver a arrojar luz sobre este autor, cuyo talento. según Lafon, estuvo marcado por la extensa sombra de Borges, su gran amigo, hasta que éste murió.

Y es que en este Diario, del que Bioy Casares hizo una edición especial de 200 ejemplares para sus amigos y familiares, y que nunca se editó para el público, está resumido el pulso vital y biográfico del autor, tanto su forma de entender la narración con el uso de una economía del lenguaje, "con un detalle lo define todo", como su forma de ser.

"No le interesaba nada hablar en público -subraya-, ni las reuniones de escritores. No le gustó nada Brasilia, pero escribe que los brasileños ven los barcos y los abrazan. En este viaje de ocho días, no logra seducir a ninguna mujer, algo extraño. Toma el viaje como una aventura. Practica la soledad y el alejamiento temporal en su relación con Silvina".

Pero sí que en las páginas de este libro se puede comprobar la importancia de las mujeres en la vida del autor de "El sueño de los héroes", que comienzan con unas palabras que recuerdan un viaje que hizo en 1951 y que dice que se complementan con el diario del viaje que acaba de emprender a Brasil.

Un recordatorio de Opheliña, una jovencita que cuentan que se desmayó al pasar junto a la mesa de Adolfo Bioy en el barco, según le dijeron a Bioy de "amor por mi", a la que luego el autor intentará buscar en Brasil, sin encontrarla.

A la vuelta escribe: "En mi mesa de trabajo me esperaba un sobre, franqueado en Río, dirigido a Adolpho B. Casares. Lo abro y hallo un trozo de papel, en el que no sin dificultad leo una frase y una firma escrita con lápiz: 'Viejo verde, corruptor de menores, no me tendrás, Ophelia". Así concluye el libro.

Fotografías, cartas y 60 años de diarios están custodiados en el archivo del escritor, a la espera de que se dirimen los problemas de la herencia familiar del escritor.

"La publicación de estos diarios podría contribuir a restar valor a esa imagen que tiene algunos de un Bioy frívolo, señorito y millonario. De las ocho novelas que publicó, seis son obras maestras, perfectas. Y no conozco tantos escritores que publiquen obras perfectas", añade el experto.

Para Lafon, "este diario tiene un cometido íntimo y personal del autor para seguir transformando cualquier día de su vida en un viaje y una aventura, cualquier lugar del mundo en una isla encantada donde todo se vuelve posible e incluso deseable".

Carmen Sigüenza