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La infancia oprimida centra la Sección Oficial de de San Sebastián en su segunda jornada

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La infancia oprimida centra la Sección Oficial en la segunda jornada del Festival de San Sebastián, con la ingenua mirada sobre el Holocausto del protagonista de la adaptación cinematográfica de "El niño del pijama de rayas" y la cruda historia de dos niños afganos de "El caballo de dos piernas".

La traslación al cine del relato de John Boyne, "El niño del pijama de rayas", en la que el hijo de un oficial nazi descubre paulatinamente los horrores de los campos de concentración en la Alemania de 1940, ha permitido al cineasta británico Mark Herman "familiarizar a los niños con unos hechos que vivió una generación de la que apenas quedan testigos de primera mano, para así mantener vivo su testimonio", ha apuntado hoy tras la proyección de la cinta.

Autor y director han reiterado la óptima colaboración entre ambos que ha hecho posible esta versión cinematográfica, protagonizada por Vera Farmiga y David Thewlis y que participa fuera de concurso en la Sección Oficial de la 56 edición del festival.

Para Herman, director de "Little voice" y que también firma el guión de "El niño del pijama de rayas", el reto ante un éxito literario de estas dimensiones era evidente: "Superar los millones de películas que tienen en su cabeza otros tantos millones de lectores del libro".

La amistad que establece el joven protagonista con un niño que vive en lo que él considera una granja da inicio a una historia cuyo final "es demasiado valiente para lo que acostumbra la industria del cine", ha apuntado el británico.

La iraní Samira Markhmalbaf, ganadora de varios premios en Cannes con "La pizarra" y "A las cinco de la tarde", ha sido la primera en presentar su candidatura a la Concha de Oro de esta edición del certamen con "El caballo de dos piernas".

Hija de Mohsen Makhmalbaf, icono del cine iraní gracias a títulos como "Kandahar", y hermana de Hana Makhmalbaf, quien se llevó el años pasado el Premio Especial del Jurado en San Sebastián con "Buda explotó por vergüenza", la directora desgrana un violento y amargo relato acerca de las relaciones de poder.

La relación entre un joven campesino que encuentra trabajo transportando a un niño al que una mina le voló las piernas sirve como metáfora de lo que es para Makhmalbaf "la metamorfosis del ser humano en animal en una sociedad construida a partir del abuso y el consumo", donde impera la darwiniana ley del más fuerte.

La historia de "El caballo de dos piernas" está firmada por su propio padre y, aunque en un principio la iraní se cuestionó trasladar en imágenes la brutalidad narrada en el libreto, finalmente consideró necesario "mostrar una violencia que denuncia la propia existencia de la violencia y no la utiliza como aliciente para el divertimento propio de las grandes producciones cinematográficas".

Markhmalbaf no pudo obtener el permiso del gobierno iraní para rodar "El caballo de dos piernas", por lo que trasladó su historia a Afganistán, donde ya había ambientado su anterior película, "A las cinco de la tarde".