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Informes alarmistas que no se cumplen

A partir de 1990 empezó la avalancha de informes que diagnosticaban que los sistemas públicos de pensiones eran insostenibles

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A partir de 1990, coincidiendo con el impulso en Europa de los planes de pensiones privados, empezó la avalancha de sesudos informes que diagnosticaban lo inevitable: los sistemas públicos de pensiones son insostenibles y están abocados a la quiebra.

Los expertos coinciden en que el texto clave fue Adverting the old age crisis [Evitando la crisis de la vejez], lanzado por el Banco Mundial en 1994. Pero luego siguieron muchos documentos en la misma dirección: de la OCDE, del FMI, de la UE... Y los servicios de estudios vinculados a cajas o bancos los principales gestores de planes privados adaptaron el alarmismo a las características de cada país.

La mayoría de estudios auguraba la quiebra para antes de 2000

Ya han pasado más de 15 años de la mayoría de esos informes pioneros, con lo que los pronósticos pueden compararse con la realidad: no se han cumplido ni de lejos.

España es un ejemplo paradigmático: la mayoría de estudios auguraba la quiebra antes de 2000. El Círculo de Empresarios adelantaba el déficit ya a 1996 y auguraba que en 2010 los números rojos representarían el 10,74% del PIB.

La realidad es que ni un solo ejercicio ha sido deficitario. Y que el Fondo de Reserva creado en 2000 alcanza en 2010 los 62.000 millones, equivalentes al 5,9% del PIB. Ello no ha impedido que en 2009 el Círculo de Empresarios volviera a presentar como si nada otro documento catastrofista.

Algunos de los mayores expertos en pensiones en España, como el catedrático de la Universidad del País Vasco Ignacio Zubiri, pida que no se tomen en serio estos informes a la hora de definir las políticas. Y ni siquiera las estimaciones demográficas a largo plazo, incapaces a su juicio de prever fenómenos como la inmigración o el impacto de eventuales políticas públicas en la tasa de fecundidad.

'Muchos de estos informes se precocinan para conseguir el resultado buscado', advierte Zubiri, que admite su 'cabreo' porque se toman en serio: 'Sus autores hablan de modelos econométricos, pero al final te hacen el cuento de la vieja y ni te lo explican. Y cuando se equivocan, mantienen las conclusiones con fórmulas ininteligibles'.

Zubiri pone un ejemplo: 'En 2001, la UE estimaba que España tendría 35 millones de habitantes en 2050. En 2009 ha subido la estimación para ese mismo año a 53 millones y se quedan tan tranquilos. ¡Les da igual!'.