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Los ingleses ya no creen en cuentos de hadas

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Por Carlos Castellanos

Los sueños y las ilusiones de toda una nación se hicieron añicos el viernes en Ciudad del Cabo cuando Inglaterra no pasó del empate con Argelia y dejó muy comprometida su clasificación para la siguiente ronda de la Copa del Mundo.

El nivel de decepción está directamente relacionado con las exageradas esperanzas depositadas en una selección que está muy lejos de ser una candidata realista a ganar el Mundial.

El principal argumento a favor de Inglaterra era la trayectoria de su seleccionador, Fabio Capello, que ha ganado ligas con todos los equipos que ha entrenado: un mal punto de partida. Si bien el papel del entrenador es fundamental debido a su capacidad de sacar más o menos rendimiento a sus dirigidos, no puede sobrepasar el techo natural de su equipo, y las limitaciones de la selección inglesa, que pocos querían ver, han quedado al descubierto en apenas dos partidos.

La cadena inglesa tiene demasiado eslabones débiles para soportar las exigencias de un gran torneo. Quizás, la única sorpresa es que hiciera falta tan poco para que se rompiera.

Sin entrar en el error puntual del portero Robert Green en el partido frente a EE.UU., que dio el empate a los norteamericanos, es evidente que a pesar de que Inglaterra tiene jugadores de calidad en todas sus líneas también dispone de otros que no están o nunca estuvieron al nivel requerido para llevar a la selección a cotas altas.

Lo cierto es que frente a Argelia, Inglaterra exhibió una falta de recursos y unas carencias técnicas que pudieron ser aprovechadas por una selección africana mejor dotada con la pelota que su rival.

La lesión y retirada obligada de la concentración de Rio Ferdinand, antes del inicio de la competición, dejó a la defensa sin uno de sus baluartes y lo sustitutos para cubrir su baja redujeron significativamente el potencial del equipo de Capello.

En el mediocampo, Steven Gerrard, de 30 años, viene de una temporada floja en el Liverpool y Frank Lampard, de 32 años, no es el jugador de algunas campañas atrás y aunque anotó 22 goles con el Chelsea la temporada pasada, 10 fueron de penalti. Ninguno de los dos ha rendido jamás como se esperaba y deseaba con la selección en las grandes competiciones.

Los acompañantes o posibles opciones en esa zona no ofrecen la categoría de una selección puntera.

La situación de la delantera es aún peor. Sólo Wayne Rooney tendría sitio en los grandes combinados presentes en Sudáfrica e incluso en algunas de los equipos medianos.

Inglaterra puede y debe clasificarse para octavos de final, ganando su último partido frente a Eslovenia, pero cualquier mejora del equipo vendrá más por medio del orgullo y el pundonor que por el buen juego, sin descartar algunos posibles detalles de categoría de sus mejores hombres. El conjunto de Capello incluso podría irse del Mundial con una clasificación bastante mejor de lo que se puede prever en estos momentos, dependiendo de los cruces y del estado de forma de sus rivales, pero la realidad es que los ingleses ya no creen en cuentos de hadas.