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Inspectores del OIEA visitan por primera vez la nueva planta nuclear iraní

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Los cuatro inspectores enviados a Irán por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) efectuaron hoy una primera visita a la nueva planta de enriquecimiento de uranio que el régimen iraní construye bajo una colina, al suroeste de Teherán.

Según la agencia de noticias local Mehr, los expertos se desplazaron hasta la ciudad de Qom, desde donde fueron conducidos a la instalación conocida como Fordu.

Los inspectores, que llegaron esta madrugada a Irán, visitaron esta mañana la planta y tienen previsto hacerlo varias veces más hasta el martes, fecha en que regresarán a Viena, agregó.

La planta de "Fordu" salió a la luz pública envuelta en polémica el pasado 25 de septiembre después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, acusara a Irán de haber engañado a la comunidad internacional al haber iniciado su construcción "de forma clandestina".

El régimen de los ayatolá respondió que no había actuado en secreto, ya que había informado al OIEA cuatro días antes de la denuncia del dirigente norteamericano.

Además, argumentó que había obrado de buena fe ya que, según su interpretación de la ley internacional, no tenía obligación de informar sobre la misma hasta que faltaran seis meses para su entrada en funcionamiento.

Sin embargo, durante su última visita a Teherán, el director general del OIEA, Mohamad el Baradei, dio la razón a la comunidad internacional al insistir en que Irán debía haber comunicado sus planes en el momento mismo que comenzó la edificación.

Gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, acusan al régimen de los ayatolá de ocultar, bajo su programa civil, otro proyecto con aplicaciones militares para disponer de armamento atómico.

Teherán niega ese extremo e insiste en que sus fines son el uso pacífico de esta energía, tanto para generar electricidad como para utilizarlo en hospitales.

El descubrimiento de la nueva planta de Fordu, donde Irán afirma que pretende colocar unas tres mil centrifugadoras de nueva generación, ha multiplicado las sospechas que se ciernen sobre el verdadero objetivo del programa nuclear.