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Instalaciones de la escultora Natividad Navalón se exhiben en el IVAM

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Cinco instalaciones de la escultora Natividad Navalón, que giran en torno a la poética de la transmisión de valores entre madres e hijas, se pueden contemplar desde hoy en una de las salas superiores del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) de Valencia.

La muestra "Natividad Navalón. La maleta de mi madre", que se prolongará hasta el 21 de febrero de 2010, está concebida como un recorrido por los ciclos de la mujer en la misión de transmitir el legado de su paso por la vida, según la ha descrito su comisaria, Barbara Steffen.

Acompañada por la directora del museo, Consuelo Ciscar y la propia artista, Natividad Navalón, la critica de arte Barbara Steffen ha explicado a los medios que toda la exposición se articula como una pieza teatral que se despliega de la niñez a la pubertad, de la llegada a la vida adulta, a la separación y, por último, a la perdida de la madre.

La historiadora de arte ha dicho que la exposición es un recorrido por el ciclo vital de la vida y su narración, plagada de referencias literarias a autoras como Elena Poniatowska, Soledad Puértolas, Lisa See o Amy Than, entre otras, evoca la voz de la hija que un día se convierte en madre, toma su relevo y adquiere la responsabilidad de transmitir de nuevo el legado a sus descendientes".

La comisaria, que reside en Viena, ha indicado que "pocas artistas como Natividad Navalón han sido capaces de trasladar a sus esculturas sus emociones, sus sentimientos y sus recuerdos sobre el papel de la madre".

Con anterioridad, ha intervenido la directora del museo, Consuelo Ciscar, quien ha recordado que Navalón es una de las artistas que protagonizan la gran transformación de la práctica escultórica acaecida en España a finales de los años 80, de hecho su trayectoria está vinculada a la práctica de la instalación, en la que siempre hay un vínculo con el discurso feminista, la poesía y la narrativa por mujeres".

Ha dicho que "en sus instalaciones se abordan problemáticas como la identidad y el cuerpo de la mujer, el miedo, la lucha, la opresión, la soledad, la incomunicación o la emancipación".

La propia artista, Natividad Navalon, en su recorrido por la sala, ha explicado a los periodistas el sentido de cada una de las instalaciones.

Ha dicho que en "El suelo de vivir", se presenta la alcoba de la madre con unas esculturas en bronce que representan a niñas en actitud de escudriñar ciertos objetos escondidos de sus madres.

En relación a la instalación "De madres e hijas", Navalón ha dicho que está conformada por 14 pares de sillas sobredimensionadas, enfrentadas e entrelazadas por retales de tela blanca, que abordan los relatos de amor y desamor entre la madre y la hija, sus rivalidades y reproches.

Sobre la instalación "Tiempos de arroz y sal", Navalón ha explicado que "escenifica, a través de una gran barca de plomo que contiene novecientas toallas blancas, la necesidad de la transmisión, del viaje y de la partida".

En "El paso del legado", Navalón ha señalado que "aborda el paso del testigo, la transmisión del legado y su preparación para el nuevo transito como es el camino final de la muerte".

Con ocasión de esta muestra se ha editado un catálogo que reproduce las obras expuestas y reúne textos de Barbara Steffen, Consuelo Ciscar, Natividad Navalón, Gertraud Diem-Wille y una entrevista entre la artista y la comisaria de la exposición.