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La insuficiente protección deja a Pakistán indefenso ante la furia del río Indo

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Durante siglos adorado, temido y cuna de culturas, el río Indo, que hoy anegó otras noventa aldeas en el sur paquistaní, se ha convertido esta vez en una trampa, con un deteriorado e insuficiente sistema de presas y canales que no ha servido para detener los efectos de las inundaciones.

Aunque el nivel de las aguas desciende ya en la mayor parte del país, el Indo inundó hoy otras noventa localidades en el sur, donde sigue la situación de alerta por el desplazamiento de un gran caudal hacia la presa de Kotri, última protección antes de llegar al delta y desembocar en el mar Arábigo, explicó a Efe una fuente oficial.

Para alcanzar este punto, el río recorre 3.180 kilómetros desde su nacimiento en el Tíbet, cruza la Cachemira india y el montañoso norte paquistaní, en el que unas lluvias monzónicas excepcionales embarraron las cristalinas aguas de sus afluentes y desbocaron al Indo en todo su recorrido por Pakistán.

Calificada como la mayor catástrofe natural de la historia de la República Islámica, las peores inundaciones en los últimos ochenta años en el territorio o una tragedia mayor en cuanto a damnificados que el "tsunami" de 2004 que arrasó el sureste de Asia, los expertos atribuyen la crisis al violento monzón.

No obstante, muchos también creen que las infraestructuras de protección eran insuficientes, como el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, quien aseguró que de haber estado construido el embalse de Kalabagh, en la provincia de Punjab (este), las aguas no habrían devastado las llanuras de esta región hasta el sur.

El proyecto, impulsado por el régimen del ex jefe del Ejército Pervez Musharraf, fue guardado en un cajón por las fuertes discrepancias de todas las provincias paquistaníes, salvo Punjab, la más rica, poblada y de la que procede el grueso de la clase dirigente.

"Las decisiones en asuntos vitales de este tipo deberían relegarse a la sabiduría de los ingenieros", expuso recientemente en una tribuna del rotativo paquistaní "Dawn" el profesor de la Universidad Quaid-e-Azam Mushtaq Gaadi.

Gaadi sostuvo que "el control del caudal del río a través de estructuras es la mejor manera posible de evitar las inundaciones" y lamentó que haya "pruebas escandalosas" de que los sistemas existentes y la gestión de los mismos "han causado parcialmente y exacerbado el problema de la inundación".

De acuerdo con su versión, varias presas del tercio central (Punjab) son las más vulnerables de todo el Indo, algo que se ha intentado corregir en los últimos años mediante programas de rehabilitación, que todavía continúan, con ayuda del Banco Mundial.

"Obviamente, se han registrado unas lluvias sin precedentes, esto ha sido crucial, pero también hay un asunto de control, supervisión y mantenimiento de las infraestructuras", admitió hoy a Efe el jefe de la Comisión de Pakistán para las Aguas del Indo, Jamaat Alí Shah.

Shah mantuvo que hay un problema no abordado de habitabilidad en ciertas áreas de los bancos del río, de ahí parte de la magnitud de una catástrofe que "se hubiera podido paliar con dos o tres presas grandes más", y no sólo con la proyectada de Kalabagh.

"Las estructuras son sólidas, pero antiguas. Se necesita seguir construyendo más, mejorar", subrayó la fuente, quien trabaja con la comisión homóloga india para resolver las disputas entre las dos potencias nucleares en torno al uso de este río y los cinco afluentes de su cuenca punjabí.

Pero la violencia del Indo, cuyas inundaciones han dejado unos veinte millones de personas afectadas y 1.500 muertos según las autoridades, no es algo nuevo.

Un vistazo a los nombres que los pobladores de sus bancos le dan en diversos puntos del territorio basta para comprobarlo.

Para los paquistaníes del norte, en Baltistán, es "Gemushuh" o gran inundación; los pastunes de la frontera con Afganistán lo llaman "Abasin" -padre de los ríos- y "Sher Darya", el río león, mientras que en Sindh, adonde ahora la tragedia amenaza con extenderse, se le conoce como "Samundar" (océano) o "Purali" (caprichoso).

La compilación es de la periodista británica Alice Albinia, quien en su libro "Imperios del Indo" (2008) escribió: "Uno de los ríos más largos del mundo, durante milenios venerado como un dios, durante siglos utilizado como herramienta para la expansión imperial, hoy es el cemento de la fraccionada unión de Pakistán".

Pakistán, con todas sus regiones y provincias damnificadas por el Indo, busca ahora esta unidad para superar el azote de sus aguas.