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Los intereses para frenar la vacuna del sida son una leyenda urbana, según un científico

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Los supuestos intereses de empresas farmacéuticas y gobiernos para impedir el descubrimiento de una vacuna contra el sida, de los que hablan algunas personas, son "una leyenda urbana", ha afirmado a Efe el Coordinador de la Red Española de Investigación en Sida (RIS), José Alcamí.

"Nunca he tenido ningún tipo de obstáculo ni conozco a ningún compañero al que se le haya frenado su investigación", ha declarado Alcamí, quien ha asegurado que "el laboratorio que consiga la vacuna del sida, aunque luego la regale, tendrá siempre ese prestigio y tiene asegurado el Premio Nobel".

Para este científico, que también dirige el Laboratorio de Inmunopatología del Sida del Instituto de Salud Carlos III, conseguir la vacuna es "el gran desafío de la investigación científica".

Es un tema que "va más allá de la ciencia y la investigación", ya que se necesita una solución científica y solidaria para acabar con el sida, ha reflexionado.

Preguntado sobre la dificultad de obtener una vacuna frente al VIH, Alcamí ha subrayado dos circunstancias: las elevadas tasas de variabilidad del virus y el que tiene un mecanismo de ocultamiento por el que escapa la acción de los anticuerpos.

"Desgraciadamente, ninguna vacuna probada hasta el momento es efectiva", ha dicho Alcamí, para quien los datos del ensayo dado a conocer hace pocos meses en Tailandia muestran sólo una eficacia parcial e insuficiente para plantear una vacuna universal.

Desde el RIS, José Alcamí coordina a 37 grupos y a 300 personas, con un presupuesto de 2.200.000 euros, la misma cantidad aprobada para el 2010.

Pero ha recordado que, si globalmente en España se dedican cerca de 7 millones de euros a la investigación sobre el sida, en otros países como Francia se manejan cerca de 40 millones de euros.

De los siete proyectos que se desarrollan en el "Grupo Español de vacunas terapéuticas y preventivas frente al SIDA", Alcamí ha destacado dos que han alcanzado el desarrollo clínico y cuyos resultados de la primera fase se conocerán dentro de un año.

"Uno es un prototipo de vacuna preventiva para inmunizar a personas sanas y hacerlas resistentes a la infección, y otro es un prototipo de vacuna terapéutica para que el sistema inmunológico de pacientes ya infectados se haga suficientemente fuerte para controlar el virus", ha explicado.

Tanto para una como para otra no han tenido ningún problema en conseguir voluntarios, ya sea entre los propios pacientes, sus familiares y estudiantes de medicina, ha recalcado.

España se ha posicionado a nivel internacional en la primera línea de investigación frente al sida a nivel de ensayos de nuevos fármacos y desarrollo de nuevos compuestos.

Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo el país puntero en la investigación porque es el que más invierte en ciencia y porque fue el más tocado por la epidemia.

Alcamí, que no ha notado ningún cambio porque el Instituto Carlos III haya pasado hace unas semanas a depender del Ministerio de Ciencia e Innovación en vez de al de Sanidad, ha señalado como hitos españoles la evaluación de los fármacos, los protocolos de simplificación de los mismos o el que sean menos tóxicos.

La esperanza de vida de un paciente de sida "prácticamente ya se aproxima" a la de la población general, ha comentado Alcamí, quien ha insistido en la importancia de seguir bien el tratamiento, ya que si no, la esperanza de vida es de unos cinco años.

Se sigue investigando por qué en los pacientes con VIH "está ocurriendo algo más que no comprendemos todavía bien", y que hace que tengan más riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y determinados tumores.

Con motivo de celebrarse este martes el Día Mundial del Sida, ha subrayado que el camino recorrido desde que hace veintiocho años en que se descubrieron los primeros casos de sida, y desde que hace veintiséis años se halló el virus en el Instituto Pasteur, "ha sido de luces a nivel científico".

Pero también hay muchas sombras, ya que "sigue habiendo dos tercios de personas infectadas en África, el sudeste asiático e Iberoamérica que no reciben ningún tratamiento", ha concluido Alcamí.