Publicado: 26.11.2013 16:31 |Actualizado: 26.11.2013 16:31

Interior afirma que las cuchillas de Melilla no pretenden hacer "daño"

El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, reitera que son "disuasorias", aunque lamenta la imagen negativa y "dura" que proyectan

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El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ha reiterado hoy el carácter "disuasorio" de las concertinas en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, que no son "monumentos históricos" y deben ser "inexpugnables" para las mafias, aunque ha reconocido la imagen "dura" de estos elementos. Tanto en su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Senado como después en declaraciones a los periodistas, Martínez ha insistido en que las concertinas ofrecen una "imagen que a nadie le gusta", pero son instrumentos de disuasión que ya se instalaron en 2005 con el Gobierno socialista.

Ayer, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró que las cuchillas de Melilla causan heridas "superficiales" y "no son agresivas". Su objetivo, según Martínez, es que a los ojos de las mafias que pretenden traficar con seres humanos y "se aprovechan del drama de muchas personas, la frontera, que no es un monumento histórico, parezca inexpugnable y que no tenga puntos débiles". Después de recordar que también estos elementos están instalados en las cárceles o en establecimientos militares, Martínez ha señalado que si se toma la decisión de retirarlas, "se hará". Pero, a día de hoy, siguen instaladas como elementos de disuasión y de defensa pasiva, que es la "finalidad que persiguen", añadió.

Martínez ha reiterado la obligación del Gobierno de defender los perímetros fronterizos para evitar "crisis humanitarias" si miles de inmigrantes penetrasen en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla "de manera descontrolada". Preguntado por si el Ministerio del Interior está estudiando retirar las concertinas con cuchillas, ha recordado que la idea del perímetro fronterizo "no es una gran innovación", pero "si se toma la decisión de retirarlas, se hará". El delegado del Gobierno en la Ciudad Autónoma, Abdelmalik El Barkani, informó hoy de que ocuparán tres kilómetros en Melilla, un tercio de la valla.

Ya en la comisión, Martínez ha destacado la prioridad que la inmigración tiene para el Ministerio y, de hecho, se ha reforzado el presupuesto en esta materia, a la par que la cooperación internacional con los países de origen. "Hay imágenes y decisiones que no le gustan a nadie, pero es evidente que la imagen de una frontera a los ojos de las mafias que quieren franquearla tiene que ser de invulnerabilidad", ha apostillado.

No pretenden hacer "daño", pero construir una frontera "no es hacer un monumento histórico-artístico" y para protegerla hay que tomar decisiones "nada fáciles", dijo. Precisamente, "no son la parte más grata de la imagen de la lucha contra la inmigración irregular", ha añadido. Con todo, el secretario de Estado ha pedido no quedarse con "la parte más desagradable", sino con el conjunto de medidas contra la inmigración irregular que son más efectivas en el corto y largo plazo.

El PSOE ha cargado contra la medida en el Senado y en el Congreso, donde la pasada semana el PP se quedó solo al rechazar una propuesta, respaldada por toda la oposición, para exigir al Gobierno que retirase las cuchillas. En la Cámara Alta, el senador socialista Enrique Cascallana, mostró hoy su preocupación por el hecho de que Interior considere que las cuchillas no son peligrosas y pidió al Ejecutivo que no tome al resto de los ciudadanos como "retrasados mentales". Cascallana ha abogado por una política más centrada en los países de origen de los inmigrantes, ha aventurado centros de internamiento de extranjeros (CIE) "supermasificados" y ha advertido del incremento en el número de reclusos cuando se ponga en marcha el nuevo Código Penal.

Por su parte, la portavoz del PSOE en la Cámara Baja, Soraya Rodríguez, pidió al Gobierno que se deje de "tonterías y mentiras" sobre las concertinas, que "baje" a la ciudad autónoma, y "si tienen alguna duda, que las toquen". Así, añadió, comprobarán que las cuchillas dañan a las personas. Rodríguez se ha mostrado en rueda de prensa sumamente crítica con la actuación del Ejecutivo y ha arremetido contra el presidente, Mariano Rajoy; la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro del Interior. "Que se bajen a la valla, además este trío, que vean lo que hay ahí. Y si tienen alguna duda, que la toquen, a ver qué lesiones se traen", ha reclamado.

Visiblemente enfadada y elevando el tono de voz, Rodríguez ha considerado "absolutamente reprochable" y "absolutamente falso" la afirmación del ministro de que las concertinas causan heridas leves. "Le acuso de toda falsedad, no es verdad, causan lesiones muy graves", le ha contradicho. Y ha esgrimido que precisamente por eso fueron retiradas en su momento por el Gobierno del PSOE, cuando el entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, se fueron a Melilla y comprobaron los "efectos devastadores" que producen para la integridad de las personas.

"En vez de decir tantas tonterías y mentiras, que bajen a la valla Fernández y Rajoy, con la muda vicepresidenta, que bajen, que lo vean y luego que suban y hagan el favor de retirar esta decisión", reiteró Rodríguez. Después de dejar claro que el asunto es de tal gravedad que los socialistas no van a parar "hasta que las quiten", la portavoz socialista en el Congreso ha asegurado que la decisión de colocar las cuchillas hace unos años no fue de Zapatero, sino que ya se había adoptado durante el último Gobierno de José María Aznar. Con todo, se ha negado a entrar en polémicas "del pasado", desde el convencimiento de que el Ejecutivo de Rajoy sólo lo hace "para ocultar su responsabilidad en el presente".

Finalmente, el diputado de ICV Joan Coscubiela ha sugerido al ministro que si, tal como dice, las cuchillas sólo producen heridas leves, intente saltar la verja y emule a Manuel Fraga en Palomares. El exministro franquista y expresidente de la Xunta se bañó en una playa de la localidad almeriense para demostrar que no había peligro de radioactividad tras el accidente de un avión de EEUU con carga nuclear.


La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha condenado el uso de las cuchillas porque viola los derechos humanos y ha exigido su retirada inmediata. Asimismo, ha pedido la aplicación de políticas más humanas y realistas en la gestión de los flujos de personas migrantes y refugiadas. La organización recuerda que gran parte de las personas que tratan de llegar a España por esa vía son susceptibles de recibir protección internacional, porque huyen de conflictos y de violaciones de derechos humanos en sus países de origen. CEAR considera la valla una "medida inhumana y contraria al Estado de Derecho por atentar contra la integridad física" de los migrantes.  Además, cree que será una medida inútil "que no disuadirá de los saltos a la valla, fruto de la desesperación", sino que contribuirá "a aumentar el dolor y el sufrimiento" de los simpapeles.