Publicado: 01.05.2014 17:56 |Actualizado: 01.05.2014 17:56

Interior criminaliza a los inmigrantes que intentan saltar la valla de Melilla

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El Ministerio del Interior ha criminalizado hoy a los inmigrantes que intentaron saltar la valla de Melilla al acusarlos de arrojar ropa en llamas a los agentes, así como de quitarles las porras para golpear luego con ellas a los guardias civiles. También asegura que los subsaharianos simulan sufrir espasmos o graves contusiones, cuando según el departamento que dirige Jorge Fernández Díaz se trataría de lesiones leves o hipotermia causadas por estar encaramados durante horas en lo alto de la valla (fotogalería). 

Fuentes de Interior, que calificaron su actitud de "beligerante", hicieron estas declaraciones a la agencia Efe después de que casi 800 personas intentaran entrar en territorio español a través de distintos puntos del paso fronterizo de la ciudad autónoma. Aunque buena parte de ellas fueron repelidas por las fuerzas de seguridad marroquíes, unas 150 permanecieron más de seis horas subidas a la valla. Finalmente desistieron, siendo entregadas por efectivos de la Benemérita a las autoridades del país vecino. Sólo 140 lograron acceder a Melilla.

Los agentes españoles, según añadieron fuentes del Ministerio, afirman que los inmigrantes están poniendo en práctica nuevas tácticas para tratar de burlar la frontera. Así, primero se agrupan y luego intentan saltar la barrera en distintos puntos para que el despliegue policial resulte menos eficaz, según Interior. En la operación de hoy participaron numerosos agentes del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), que llegaron a bordo de más de una veintena de vehículos. Una unidad del cuerpo armado cuyos miembros son popularmente conocidos como los antidisturbios de la Guardia Civil y entre cuyos cometidos figura "garantizar el orden y la seguridad en grandes concentraciones de masas", en palabras de la propia institución.

El Ministerio, según informa la agencia de noticias, sostiene que el grupo encaramado a la valla se negó a bajar y se enfrentó con los agentes. Además, varios inmigrantes consiguieron arrebatarle una defensa (eufemismo de porra) a un miembro del GRS y, siempre según las mismas fuentes, intentaron golpear con ella al guardia civil. Las acusaciones más graves se refieren al supuesto intento de algunos subsaharianos de lanzarse en llamas a los agentes tras haber quemado parte de la ropa que llevaban puesta.

Sin embargo, en este vídeo de Atlas se ve como una persona, más que precipitarse como una antorcha humana sobre los agentes, dirige una prenda a la que previamente ha prendido fuego hacia ellos, que en otro momento de la grabación vacían un extintor sobre un subsahariano que portaba un mechero. También se aprecia cómo los guardias civiles entregan a los inmigrantes que han descendido de la valla, quienes a continuación, ya en territorio marroquí, son apaleados por los gendarmes.

Aunque estas detenciones se produjeron en el pasillo que media entre las dos vallas paralelas que ejercen de barrera entre España y Marruecos (no hay información oficial sobre arrestos practicados en territorio español), la Guardia Civil ha sido acusada por varias ONG de llevar a cabo devoluciones en caliente, es decir, expulsiones ilegales. En vez de identificar a los inmigrantes en comisaría y comprobar si están en situación de riesgo, los entrega al instante a las fuerzas de seguridad marroquíes a través de las puertas de la valla, vulnerando las convenciones internacionales en la materia. Fernández Díaz incluso ha mantenido conversaciones con su homólogo marroquí, Mohamed Hassad, para darle una aparente cobertura legal a las devoluciones en caliente.

El Ministerio vuelve a poner así el foco en el más débil, al que acusa de emplearse con dureza, cuando las fotos y vídeos muestran que al llegar a la frontera sólo cuentan con sus manos para salvar la criticada valla (que mide seis metros y provoca lesiones en cada intento, en ocasiones de gravedad). A un lado y a otro, les esperan las fuerzas de seguridad marroquíes y los guardias civiles, que cuentan con una equipación especial que les protege, como la empleada hoy por los miembros del GRS. Mención aparte merece la actuación policial durante la tragedia de la playa del Tarajal, en la que murieron ahogados quince inmigrantes cuando trataban de llegar a nado a la costa española. El uso de pelotas de goma por parte de las fuerzas de seguridad fue criticado por ONG, oposición parlamentaria y organismos internacionales.

La paradoja también se reproduce en los partes médicos. La Delegación del Gobierno en Melilla asegura que hoy resultaron heridos doce agentes. Tres con lesiones de consideración (uno sufre multicontusiones tras caerle un subsahariano encima y los otros dos, una lesión "grave" en el brazo, aunque no ha especificado de qué tipo), mientras que el resto presentan contusiones y lesiones de carácter leve. En cambio, de los casi ochocientos inmigrantes que intentaron burlar el perímetro, la Cruz Roja sólo ha atendido a pie de valla a cinco: uno con una contusión en una pierna y tres con diversas fracturas en los tobillos y en el pie. Todos fueron dados de alta y conducidos al CETI.