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Interior no ha regulado los GPS para agresores

El Ministerio carece de un protocolo de actuación para controlar a los reos que traspasan la zona de exclusión // Las instrucciones provisionales no distinguen a las víctimas de violencia de género

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No sólo pudo haber un error humano. Tres años después de que empezaran a funcionar los dispositivos de GPS de seguimiento a penados, el Ministerio del Interior aún no tiene elaborado un protocolo de actuación en caso de que un reo transgreda las medidas de alejamiento impuestas por Instituciones Penitenciarias. Así consta en una circular firmada por el responsable de la Subdirección General de Medio Abierto y Medidas Alternativas, Santos Rojas.

La circular está fechada el 13 de noviembre, justo 16 días antes de que Maximino Couto se deshiciera de uno de estos dispositivos, lograra entrar en la zona de exclusión que le había sido establecida en su caso, 2.000 metros alrededor de la vivienda de su ex pareja) y presuntamente apuñalara a dos vecinos de su ex pareja. Anteriormente, había acabado supuestamente con la vida de su actual compañera, de la que no tenía ninguna orden de alejamiento ni constaban denuncias previas de malos tratos.

Una primera investigación realizada por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias concluyó el lunes que el dispositivo funcionó perfectamente pero que el responable de detectar la alarma en el centro de control no lo hizo. En todo momento, desde Instituciones Penitenciarias se insistió en que existen 'protocolos' e 'instrucciones' para actuar en caso de que se incumplan las medidas impuestas por el interno. Pero a la vista del documento, al que ha tenido acceso Público, de momento sólo existen instrucciones provisionales 'en tanto se concluye la elaboración del protocolo'.

Pasos a seguir

En el escrito de Instituciones Penitenciarias, se recuerda a la Unidad de Vigilancia Electrónica los pasos que se deben seguir en caso de que los internos transgredan las medidas que se les han impuesto. Sin embargo, la circular fechada hace poco más de dos semanas hace únicamente referencia de forma a la zona de exclusión 'para salvaguardar la integridad de la víctima'. El escrito no especifica si se tratan de víctimas de violencia de género, como era el caso de la ex mujer de Couto.

Y eso a pesar de que desde las organizaciones que trabajan contra los malos tratos siempre se insiste en la necesidad de elaborar protocolos específicos que recojan la complejidad de violencia de género. Tal y como vienen denunciando estos días las asociaciones feministas, el maltratador suele buscar y perseguir a su víctima, a la que a menudo culpa de su encarcelamiento.

Sin distinciones

Aunque la mayoría de los GPS se usan para internos con órdenes de alejamiento, desde Instituciones Penitenciarias corroboraron que también 'hay otros usos determinados, como tener controlados a los internos y saber dónde están'.

El centro de vigilancia de Madrid controla una media de cuatro GPS diarios. Aunque desde Instituciones Penitenciarias concretaron que hay días en que no hay ninguno en marcha y otros en los que se sigue a un máximo de 15.

En todos los casos, según recoge la circular, si el penado entra en la zona de exclusión se le envía un mensaje sms a su terminal. Si persiste en el quebrantamiento, se debe advertir por teléfono al penado que entra en la zona de exclusión.

Si no se pueda contactar con el interno, el funcionario 'ha de comunicar al centro penitenciario de salid' la incidencia. Y corresponde a este último valorar 'si ha de comunicarse o no' a Policía.