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Intervenciones hogareñas benefician a sobrevivientes de cáncer

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Por Megan Rauscher

Una alimentación casera y unprograma de ejercicio mejoraría el funcionamiento físico de lossobrevivientes de cáncer que llegan a la tercera edad, demostróun estudio.

"Hoy, dos tercios de las personas con diagnóstico de cáncersobreviven a la enfermedad", dijo la doctora WendyDemark-Wahnefried durante una conferencia organizada por laAsociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer.

"Esa es una buena noticia. Pero el lado oscuro de esasupervivencia es una población en riesgo de deteriorofuncional, especialmente entre los sobrevivientes adultosmayores, que son el 60 por ciento de todos los sobrevivientesde cáncer", agregó la experta.

A través de un estudio financiado por el Instituto Nacionaldel Cáncer, el equipo dirigido por Demark-Wahnefried, delCentro Médico M. D. Anderson de la University of Texas, analizóel efecto de una intervención alimentaria y física sobre eldeterioro funcional de adultos mayores sobrevivientes.

"Los pacientes oncológicos más jóvenes suelen recuperarse,pero los mayores necesitan de un programa estructurado parafrenar el deterioro funcional y conservar su independencia",dijo Demark-Wahnefried.

El estudio se realizó sobre 641 sobrevivientes mayores, consobrepeso y sedentarios, que habían padecido cáncer mamario,próstata o colorrectal, cuyo diagnóstico se había realizado porlo menos cinco años antes sin recurrencias.

Un grupo no se sometió a intervención alguna (control) yotro recibió una intervención orientada a entrenar la fuerza yla resistencia, reducir las grasas saturadas y aumentar elconsumo de frutas, verduras y cereales integrales.

Este segundo grupo recibió también 15 llamadas telefónicasde consejería en un año, ocho recordatorios telefónicos, uncuaderno con tareas individualizadas y cuatro folletosinformativos personalizados.

Al año, la prueba estándar de función física reveló undeterioro de la habilidad física de 2,5 puntos en el grupotratado con la intervención y de 5,3 puntos en la cohorte decontrol.

"Pudimos reducir a la mitad el deterioro funcional delgrupo tratado con la intervención. Eso es realmenteimportante", señaló Demark-Wahnefried.

"La diferencia en la magnitud de ese deterioro registradoentre ambos grupos equivaldría a la diferencia que existe entreun grupo con deterioro funcional asociado con isquemia cardíacay un grupo sin ese deterioro, por eso fue tan significativo",agregó.

La cohorte tratada con la intervención mejoró su capacidadpara hacer actividad física moderada a fuerte durante 44,9minutos por semana, comparado con 29,7 minutos por semana en elgrupo de control. También adelgazaron más.

Para Demark-Wahnefried, el estudio seguirá un año más paracomprobar si estos resultados se pueden replicar en el grupo decontrol y "probar su duración".