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Bandas neonazis 'La Intocable', la neonazi murciana, está en busca y captura tras mudarse a Madrid

La policía mantenía con Lucía García de la Calzada un simple contacto telefónico. La intención de los agentes era que la joven, acusada de agresión, acudiera 'motu proprio' para comunicarle su detención

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Foto que figura en la ficha policial de 'La intocable'.

Lucía García de la Calzada, la neonazi murciana conocida como La Intocable, se encuentra en busca y captura por la policía, tras ser identificada por testigos y cámaras de seguridad como integrante de la banda neonazi que agredió brutalmente a una familia con niños en un bar de Murcia mientras comían.

Según el informe policial al que ha tenido acceso Público, los agentes comunican al juzgado instructor que "no ha sido posible proceder a la detención de Lucía García de la Calzada al haber, según ella misma ha manifestado a la instrucción, cambiado su residencia a la ciudad de Madrid, no habiendo tampoco dado cuenta de su domicilio actual, prosiguiéndose las gestiones tendentes a su localización y detención".

Al parecer la policía, tras las denuncias presentadas por las víctimas de la agresión —ocurrida el sábado 25 de febrero pasado en el bar Los Pachequitos de Churra— quedó patente que La Intocable había participado activamente en la agresión junto al resto de neonazis de Lo Nuestro y los Ultras Murcia, que de momento se ha saldado con otros tres detenidos —entre ellos una menor— y que fueron puestos en libertad posteriormente.

Según fuentes cercanas al caso, la policía mantenía con Lucía, en relación a estos hechos, un simple contacto telefónico, ya que en ningún momento llegaron a tratar con ella cara a cara. Al parecer, 'La Intocable' se negaba a ir a la comisaria y poco tiempo después decidió no volver a contestar las llamadas que la policía hacía a unos de sus móviles.

La intención de los agentes era que la joven acudiera motu proprio para comunicarle su detención, precisamente cuando ya —tras analizar los vídeos de seguridad de dos establecimientos vecinos al lugar la agresión— tenían la certeza de la presunta implicación de Lucía y otros denunciados en la agresión gracias a las grabaciones.

Lucía García de la Calzada, con una adolescencia vivida en bandas violentas de ultraderecha, cumplió siendo menor de edad penas en forma de trabajos en favor de la comunidad por sus delitos. Hasta entonces sus andanzas formaban parte de los archivos policiales y de la memoria de sus víctimas, pero fue precisamente cuando a ella le tocó ser la víctima de una dura agresión grabada con un móvil cuando perdió su anonimato.