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Los inversores, dispuestos a perder dinero por miedo

El dólar es el único activo refugio tradicional que ofrece revalorización

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Atención, pregunta capciosa a realizar en medio de cualquier plaza de pueblo o ciudad del mundo. ¿Habría alguien dispuesto a invertir en un producto financiero que en lugar de ofrecer un beneficio, le exigiera pagar por ello? Con toda probabilidad, el número de respuestas negativas arrasaría frente a las afirmativas en esta encuesta. Pero en la práctica real los inversores más potentes dicen todo lo contrario.

El pasado 21 de septiembre, el Tesoro alemán subastó bonos a diez años, el famoso Bund frente al que se comparan los bonos de todos los países europeos para calcular el riesgo de sus economías, porque es considerado uno de los activos más seguros. La demanda en aquella subasta superó los 6.300 millones, aunquesólo se adjudicaron 5.000. Pero lo más sorprendente fue que el tipo de interés que pagó Alemania a esos inversores fue del 1,8%; por primera vez en la historia, menos del 2%. Teniendo en cuenta que la inflación media de la zona del euro está en el 2,4%, eso significa que quienes compraron esos bonos tienen una rentabilidad negativa. 'Está claro que no merece la pena perder dinero por temor a perder dinero en el futuro, pero el miedo es libre', reconoce Fernando Luque, analista de Morningstar.

La intervención del Banco de Suiza en el franco ahuyentó a los inversores

Hasta tal punto hay miedo, que el Bank of NewYork Mellon, uno de los principales bancos de inversión del mundo, abrumado por el exceso de depósitos en efectivo de sus clientes, anunció el pasado 4 de agosto una tasa para aquellos que superasen los 50 millones de dólares. No hay noticia de que haya habido fuga de capitales del banco tras la imposición.

Esta situación extrema es fruto del temor instalado en los mercados financieros y también en la economía real. La complicada situación de Grecia, el miedo al contagio en Europa, EEUU a un paso de la recesión..., son sensaciones intangibles que pesan sobre las decisiones de inversión. Junto a ellas, hay unos datos que tampoco son muy halagüeños: los que dibujan los gráficos bursátiles. 'Si comparamos la evolución de la Bolsa con lo que hizo antes de la quiebra de Lehman Brothers,lo único que nos falta es un acontecimiento catastrófico. Eso es lo que está temiendo mucha gente, por eso están dispuestos a pagar lo que podría llamarse el peaje del miedo siempre que su capital quede intacto', asegura Miguel Ángel Rodríguez, analista asociado de XTB Brokers.

Para colmo de males, los tradicionales refugios a los que podían acudir los inversores están fallando y sólo el dólar, y con él la deuda de EEUU, ofrecen revalorización, aunquesea escasa, a cambio de seguridad.

El oro ha caído un 276% desde los máximos que alcanzó en agosto

'Los problemas en Europa son suficientemente graves como para pensar en una necesaria caída del euro y una revalorización del dólar en el corto o medio plazo', asegura Marian Fernández, estratega macroeconómica de Inversis banco. Ella, como el resto de expertos consultados, apuntan a un euro no por encima de 1,20 dólares, lejos de los 1,33 dólares a los que se cruzó la divisa europea frente al dólar el pasado viernes.

Además, la operación Twist, puesta en marcha por la Reserva Federal de EEUU, cuyo objetivo era bajar el tipo de interés de los bonos a largo plazo vendiendo los de corto, está teniendo la segunda derivada de revalorizar los bonos a corto plazo (dos años) por las ventas masivas de esos productos. Desde que se intuyó la operación, el pasado 19 de septiembre (aunquese anunció públicamente el 21), se han revalorizado un 59%. 'Mucha gente está abriendo cuentas en dólares para comprar bonos americanos a corto plazo por ser lo más seguro y rentable en este momento', asegura Miguel Ángel Rodríguez.

El resto de activos con los que competía en seguridad el dólar están de capa caída. El franco suizo ha actuado durante los últimos años como uno de los refugios más atractivos. Su revalorización ha puesto en peligro las exportaciones del país y dañado a su economía real, lo que llevó el pasado 6 de septiembre al Banco Central Suizo a anunciar que actuará en el mercado para mantener el tipo de cambio en 1,20 euros. 'Esta intervención ha espantado a los que buscaban preservar su capital con esta divisa, porque debilita sus euros y, sobre todo, por la inseguridad que genera una intervención', asegura Rodríguez.

Mientras, el oro, el refugio histórico por excelencia, exige cada vez un tratamiento más prudente. Después de marcar máximo histórico en agosto al superar los 1.900 dólares por onza, ha caído un 276%, hasta 1.623 dólares. 'Si los tipos reales están bajos el oro seguirá siendo el mejor lugar para estar. La bajada de los últimos días da un margen algo mayor para volver a comprar', asegura Fernando Luque. Eso sí, teniendo en cuenta que es un activo poco líquido y la presión especulativa puede distorsionar mucho su valor.