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Irak confía en recuperar el turismo arqueológico

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Bridget Jones, de 77 años, mira al techo de su hotel de Bagdad y piensa cuidadosamente durante un momento cuando se le pregunta si recomendaría Irak a sus amigos.

"Depende de los amigos. Esto no sería del agrado de todo el mundo", dice la arqueóloga británica jubilada después de un viaje en grupo de dos semanas por Irak, el primer grupo occidental en visitar el país desde mediados de 2003.

"Para empezar, no hay café, no hay alcohol, si eres mujer tienes que vestir un velo, y el saneamiento no es muy bueno", dijo, sin mencionar el riesgo de ser secuestrado por milicias o volar por los aires por una bomba en la carretera.

cinco británicos, dos estadounidenses y un canadiense - que llegaron a Irak el 8 de marzo y han visitado desde entonces muchos de los lugares históricos principales de Irak, incluyendo la ciudad bíblica de Babilonia, que supuestamente albergó los Jardines Colgantes.

Responsables turísticos iraquíes esperan que la visita dé comienzo a nueva era de turismo arqueológico en un país conocido como la cuna de la civilización y donde surgieron claves para desarrollo de la humanidad como la escritura, las leyes codificadas, la rueda o la agricultura.

"Siempre he querido ver Irak, porque es donde todo empezó, la tierra de los dos ríos", dijo Jones, refiriéndose al Tigris y al Eufrates, cuyas crecidas permitieron algunos de los primeros cultivos y motivaron que los griegos acuñaran el nombre de "Mesopotamia", para la tierra entre ambos.

Jones trabajaba para la Comisión Real de Monumentos Históricos y es una apasionada de la Historia antigua.

Pero ¿no estaba preocupada por la seguridad en Irak?

"No, soy optimista. Siempre pienso que estas cosas le ocurren a otras personas", dijo, ajustando sus gafas. "Además, cuando te haces mayor, es mucho mejor morir por un disparo en Irak que en un geriátrico. No voy a vivir mucho más, así que, ¿por qué no vivir al máximo?"

"AVENTUREROS"

Mientras la violencia desciende a mínimos no vistos desde mediados de 2003, Irak confía en el turismo como un sector que ayudará a reconstruir el país después de que años de masacres y secuestros ahuyentaran a los occidentales.

El país ya atrae a miles de turistas religiosos a los santuarios shiíes en las ciudades sagradas de Nayaf y Kerbala.

una reliquia del imperio medieval otomano en la región kurda del norte de Irak -, la mezquita al-Askari en Samarra, uno de los lugares más sagrados del Islam shií, y la ciudad septentrional de Basora.

Los turistas se quejaron del agua fría de las duchas, las largas esperas para entrar en los lugares y el pobre servicio de los hoteles, pero todos dijeron que estaban encantados con la experiencia. Habían viajado antes otros lugares candentes como Afganistán y algunos dijeron que querían comprobar los que leían en los periódicos sobre Irak.

"Esta gente es muy aventurera, no es un tour normal, pero tampoco nosotros habríamos hecho esto hace nueve meses", dijo el director de Hirterland Geoff Hann, añadiendo que otro grupo de Rusia estaba ya preparado para un segundo viaje.

A diferencia de muchos de los responsables occidentales que viajan por Irak en helicópteros o vehículos blindados vistiendo chalecos antibalas, los turistas fueron trasladados en un autobús turístico normal, dijo Hann, vistiendo solo sus camisas, pantalones y bermudas.

"Piensan que estoy loca", dijo Tina Townsend-Greaves, una funcionaria de 36 años de Yorkshire, Inglaterra, acerca de la opinión de sus amigos al regreso. "Pero es un lugar tan interesante, políticamente: fue interesante salir y verlo nosotros mismos. Fue una experiencia".