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Irak tiene miedo a una oleada de violencia

Después de que EEUU cediera la defensa de las ciudades a los iraquíes ha habido varios atentados contra iglesias cristianas

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Irak se enfrenta a muchos retos de seguridad tras la salida de los soldados estadounidenses de las ciudades y la cesión de la defensa del país al Ejército local. Las autoridades iraquíes y los dirigentes religiosos temen que se desate una nueva ola de violencia sectaria en el país a raíz de varios atentados en las proximidades de iglesias cristianas registrados en las últimas horas. El atentado más grave fue perpetrado cerca de una iglesia en el este de Bagdad, donde la explosión de un coche-bomba mató anoche a cuatro personas, dos de ellos cristianos, y causó heridas a otras 24, según fuentes policiales y testigos.

Hubo otras tres explosiones parecidas entre el sábado y el domingo cerca de otras iglesias de Bagdad, en las que resultaron heridas otras ocho personas.

A primera hora de hoy, en la provincia norteña de Nínive, tres niños sufrieron heridas por un artefacto explosivo que estalló cerca de una mezquita y de una iglesia en el centro de la capital provincial Mosul, dijeron a Efe fuentes policiales. 'Lamentamos lo que está ocurriendo en Irak, porque están siendo objetivos lugares que servían como refugio en tiempos pasados', afirmó el patriarca de la Iglesia Católica Caldea de Babilonia, cardenal Manuel III Delly.

En una declaración difundida anoche por la televisión iraquí, el líder de esta iglesia católica oriental hizo un llamamiento a mantener el 'espíritu de tolerancia', a la vez que condenó los ataques contra templos cristianos y mezquitas.

Por su parte, el Partido Iraquí Islámico, uno de los más influyentes del país, condenó los atentados contra los templos cristianos y sostuvo en un comunicado que 'forman parte de una conspiración contra la unidad del pueblo iraquí'.

El jefe del Estado Mayor del Ejército de Irak, general Babakar Zebari, después de reunirse ayer con el máximo líder chií iraquí, Ayatolá Ali al Sistani, predijo que la violencia continuará en Irak por varios años. El jefe militar agregó que, para hacer frente a esa violencia terrorista, Irak no necesita un 'ejército de tanques o vehículos blindados, sino trabajo de inteligencia, comunicaciones rápidas y el apoyo popular'.

Los grupos insurgentes iraquíes, en su mayoría suníes, comenzaron a atacar iglesias tras el derrocamiento del dictador Sadam Husein, en abril del 2003, en un intento por provocar su salida del país.

Los cristianos representan en Irak menos del 3 por ciento de la población total del país, de unos 30 millones de habitantes, y muchos de ellos se han visto obligados a abandonar en Irak en los últimos seis años. Los que quedan se concentran en las ciudades de Bagdad, Kirkuk y Mosul.

'Tenemos que permanecer en nuestro país a cualquier precio', dijo a Efe Sami Iskadar cerca del lugar del atentado de la calle Palestina. 'El mensaje (de los terroristas) es claro: no quieren que salgamos de casa', agregó.