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Irán busca una solución diplomática para la disputa con Irak

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Teherán quiere resolver mediante medios diplomáticos una disputa con Bagdad sobre las acusaciones de que las tropas iraníes se hicieron con el control de un pozo petrolífero en el interior de Irak, dijo el sábado un portavoz de la embajada iraní.

El embajador iraní en Bagdad, Hassan Kazemi-Qomi, se entrevistó con altos cargos iraquíes para discutir las acusaciones de Bagdad de que una incursión de 11 soldados iraníes se hizo con el control de un pozo en un área fronteriza disputada, agregó el portavoz.

No obstante, el embajador reiteró la negativa iraní sobre las acusaciones iraquíes en la reunión del viernes.

El embajador dijo al lado iraquí que un comité conjunto, del que formaban parte altos cargos petrolíferos y militares de ambos países, era responsable de aclarar tales problemas.

"Resolveremos este asunto de una forma diplomática", dijo un portavoz que habló con la condición de mantener el anonimato.

Los precios mundiales del petróleo subieron el viernes tras conocerse la información sobre el pozo petrolífero de Fakka en la provincia de Maysan.

No obstante, un portavoz del Gobierno iraquí afirmó el sábado que su industria petrolífera no se verá afectada por la presunta incursión.

"Este acontecimiento no afectará la producción o exportaciones de petróleo iraquí", manifestó Ali al-Dabbagh a Reuters televisión.

Las disputas fronterizas entre ambos países continúan causando irritación cuando han transcurrido más de dos décadas desde el final de una guerra de ocho años entre ambas naciones, donde se estima que fallecieron un millón de personas.

Las autoridades iraquíes declinaron comentar el sábado si creían que las tropas iraníes aún estaban en el interior de Irak.

Fakka es un campo petrolero modesto para los estándares iraquíes, que actualmente produce 10.000 barriles al día.

Pero el desarrollo del pozo es parte del plan iraquí para más que cuadruplicar la capacidad de producción del país a 12 millones de barriles por día en seis ó siete años, convirtiéndose en uno de los principales productores de energía mundial.

El Ministerio de Petróleo ofreció un contrato para explotar el campo de Fakka y sus aledaños en una subasta en junio, la primera desde que Sadam Husein fue derrocado, pero las firmas extranjeras declinaron los términos de Bagdad.

Unos responsables iraquíes celebraron una reunión de seguridad de emergencia, acusando a Irán de una "violación de la soberanía iraquí" y demandando una retirada inmediata.

Al mismo tiempo, el Gobierno iraquí trató de evitar un daño duradero en su compleja y delicada relación con Irán, nación de mayoría chií musulmana y potencia regional que se ha opuesto desde hace tiempo a la presencia militar estadounidense en Irak.

El Ejército de EEUU ha declinado hacer comentarios sobre Fakka.

Altos cargos petroleros iraquíes dijeron que soldados iraníes habían ocupado temporalmente el pozo petrolero en un área desértica aislada varias veces el año pasado, denominándolo una provocación deliberada.