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Irán niega que los dos periodistas alemanes vayan a ser liberados

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El portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast, negó hoy que se vaya a producir una eventual liberación de los dos periodistas alemanes detenidos el pasado octubre cuando trataban de entrevistar al hijo de Shakine Ashtianí, la mujer acusada de adulterio.

En su habitual rueda de prensa semanal, el portavoz de la diplomacia iraní insistió en que permanecerán en prisión mientras prosiga el proceso judicial y confirmó que sus familiares podrán visitarlos en breve.

"El proceso debe continuar de acuerdo con la ley y según la ley se tomará una decisión", afirmó en respuesta a una pregunta sobre la posible liberación.

Mehmanparast, no obstante, confirmó que la madre de uno de los dos periodistas y la hermana del otro, que se encuentran en Irán desde el día de Nochebuena, podrán visitarlos en breve en la ciudad de Tabriz.

"El ministerio de Exteriores alemán llamó varias veces e insistió mucho en la visita. Irán ha aceptado por razones humanitarias", subrayó.

Según el ministerio alemán de Asuntos Exteriores, la visita se debería haber producido el pasado día de Navidad, pero fue pospuesta en el último momento por las autoridades iraníes, con la excusa al parecer de que los periodistas no habían podido ser trasladados desde Tabriz a Teherán.

La cancelación hizo que el Gobierno germano convocara al embajador iraní en Berlín para expresarle su más enérgica protesta.

Anoche, la prensa oficial iraní aseguró que la autorización para la visita había sido concedida y que los familiares de ambos periodistas habían viajado ya a Tabriz para la misma.

Los dos reporteros fueron detenidos el pasado 10 de octubre en la la citada ciudad del noroeste de Irán, cuando se disponían a entrevistar al hijo y al abogado de Ashtiani, la mujer condenada a muerte por adulterio y el asesinato de su marido que corre peligro de ser lapidada.

En principio fueron acusados de espionaje, pero días atrás el jefe de la oficina de la Presidencia iraní, Esfandiar Rahim Mashai, ya dejó entrever que sólo se les imputará el delito de haber entrado de forma ilegal en el país.

El reportero y el fotógrafo aparecieron en noviembre en la televisión estatal iraní en una suerte de confesión en la que una voz en farsi que al parecer traducía sus palabras aseguraba que habían sido engañados por la opositora iraní Mina Ahadi, fundadora y directora del Comité Internacional contra la Lapidación.

A principios de diciembre, Javad Lariyani, jefe del Consejo iraní de Derechos Humanos, apuntó que existía la posibilidad de que los dos periodistas, que trabajan para el semanal Bild am Sonntag, fueran liberados por Navidad.

El caso de Ashtiani, de 43 años, salió a la luz pública el pasado verano, después de que su primer abogado denunciara que había sido acusada de adulterio y por tanto iba a ser condenada a morir apedreada.

La denuncia desató una oleada de solidaridad internacional y de protestas que han obligado al régimen iraní a mantener en suspenso la condena y han destapado las discrepancias en el seno de la cúpula nacional.