Publicado: 21.11.2010 08:00 |Actualizado: 21.11.2010 08:00

Cuando Irlanda era un ejemplo para Rajoy

El PP defendía con firmeza las políticas liberales que se aplicaban en Dublín

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Hubo un día en que el tigre celta era un modelo a seguir para el PP y para buena parte de los dirigentes europeos. En la actualidad, el apodo pugilístico que le puso la entidad financiera Morgan Stanley, en analogía con el crecimiento de los países asiáticos, ha quedado noqueado. Y ahora que Irlanda está a punto de ser rescatada por la UE, los conservadores prefieren no citarla ya entre sus ejemplos.

La derecha, hace apenas unos años, hablaba maravillas del crecimiento de los irlandeses. El primero, Mariano Rajoy, que en 2007 ya señalaba en el diario Negocio que "bajar los impuestos" era "la mejor garantía para mantener el Estado del bienestar". En esa misma entrevista recordaba también que los países que "más están creciendo" y lo estaban haciendo "de una manera más sana" eran "Irlanda, Dinamarca, Suecia o incluso países pequeños como Eslovenia". La razón de su éxito, sostenía, se basaba en que estaban "aplicando recetas liberales". Precisamente las que él quería exportar a España.

En 2007, el líder del partido resaltaba cómo Irlanda crecía de forma "sana"

La misma idea la repetía el pasado 25 de junio en el Faro de Vigo. Es posible "avanzar mucho", subrayaba, "con una apuesta fuerte por el control del gasto público, por la formación y por las reformas". Recordaba que las economías que más estaban tirando de Europa eran precisamente las de "Irlanda y Reino Unido", y no las de Francia o Alemania, "que se han anquilosado".

También Esperanza Aguirre se apuntó al carro. En el artículo "Globalización y lucha contra la pobreza", publicado en El País el 1 de agosto de 2006, la presidenta madrileña señalaba el ejemplo de Dublín. "Hace sólo 25 años, Irlanda era uno de los países más pobres de la UE. Hoy, en 2006, es el más rico tras Luxemburgo. Hasta el punto de que Irlanda, que desde el siglo XIX siempre había sido un país de emigrantes, se ha convertido en un país de acogida de inmigrantes. Y este milagro económico tuvo su origen en políticas liberales. Es decir, en las bajadas de impuestos, en los recortes del gasto público, en el equilibrio presupuestario, en la liberalización de la economía y en la apertura a las inversiones extranjeras y al comercio internacional".

Pero hoy, en 2010, Irlanda está pendiente de recibir las ayudas de la UE, y en el PP defienden que estas medidas siguen siendo válidas y aconsejan no hacer "demagogia". "No tiene nada que ver con las políticas liberales, no se las puede desprestigiar. Estas han resultado eficaces", dicen en el partido. Resaltan que el "error" de Irlanda fue "dar un cheque en blanco a los bancos". A finales de 2008, Dublín tuvo que garantizar todos los depósitos y los bonos emitidos por entidades financieras para enviar un mensaje de tranquilidad. "Quisieron jugar a tener un sector financiero como la Citylondinense sin tener su capacidad", explican, mientras indican que es una situación similar a la de Islandia. "Es la prueba de que los países pequeños no pueden contar con un sector financiero de primera", dice un diputado del PP. En su partido aseguran que Irlanda tiene una balanza de pagos equilibrada y creen que, pese al bache, su economía crecerá. Los expertos no son tan entusiastas y vaticinan que lo ocurrido influirá sobre el resto.

Lo que los conservadores no comentan es que en Irlanda, al igual que en España, se alimentó una burbuja inmobiliaria que generó años de bonanza y fácil acceso al crédito. Ambos aspectos han complicado aún más la situación. Con su estallido, se agudizó la crisis. Aunque es cierto que esta fue más tóxica que la española porque arrastró a los grandes bancos nacionales.

Rajoy no se atreve a comparar España con Irlanda, como hizo con Grecia

Tampoco hay que olvidar el bajo Impuesto de Sociedades que ahora la UE le reclama que eleve, y que la recaudación fiscal de Irlanda es muy baja, lo que hace que el país no pueda asumir los costes del rescate bancario.

El PP reconoce que los casos de Irlanda y España "no son parecidos". "Ellos no tienen un problema de competitividad, ni de déficit", afirman, y añaden que nuestro sistema bancario es sólido. Pero temen que después de Grecia e Irlanda, llegue Portugal y la sombra de España planee más cerca que nunca.

Rajoy, al menos, parece que ya no se atreve a comparar situaciones. Con el caso griego llegó a decir que nuestro país corría el riesgo de verse "contagiado". "España no es Grecia, pero Grecia está como está por políticas como las que Zapatero lleva a cabo en España", dijo en algunos mítines. El Gobierno socialista le tachó de "antipatriota".

El líder del PP mide ahora sus palabras. El martes, en un acto con deportistas en Guadalajara, dijo que España iba a tener que poner entre "9.000 o 10.000 millones de euros", una cifra nada "menor", pero no se opuso. Luego, en un corrillo de periodistas, Rajoy confesó que lo que más le inquietaba era que cada vez que un país de la UE tenía dificultades, el foco siempre recaía en España. Se debe, argüía, a que José Luis Rodríguez Zapatero es "incapaz de generar confianza y credibilidad". En el PP no descartan que la Unión acuda al rescate de España, sobre todo si no se aplican ya las reformas necesarias.