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Irrumpe en Pakistán el nuevo partido de Musharraf, preparado para su retorno

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El ex presidente y antiguo jefe del Ejército de Pakistán, Pervez Musharraf, cuenta ya con una lanzadera para su retorno al país desde su exilio londinense: un partido político que nace con voluntad de "un gran cambio", dijo hoy a Efe su portavoz.

"Estamos contentos. Todavía hay un montón de trabajo por hacer pero tenemos el concepto, el objetivo y la voluntad", declaró el general retirado Rashid Qureshi, que fue portavoz militar y presidencial de Musharraf y ahora es uno de los "cerebros" tras la Liga Musulmana de Todo Pakistán (APML, siglas en inglés).

La APML emula el nombre del histórico partido musulmán que desempeñó un papel decisivo en la independencia de Pakistán, en 1947, tras décadas de lucha por liberarse del dominio del Imperio británico que pesaba sobre el subcontinente indio.

El lanzamiento oficial tuvo lugar sin mucho ruido esta semana en la metrópoli meridional de Karachi, donde la cúpula anunció que la formación quiere ser un referente de "todos los paquistaníes", sin importar religión, etnia o clase social.

"La gente en Pakistán está harta de la incompetencia del Gobierno. Es tiempo para un gran cambio", aseguró hoy a Efe Qureshi, que subrayó que el partido "ya está registrado" y espera crear sedes en todas las grandes ciudades y consejos provinciales.

Lo más llamativo del nuevo partido es la posibilidad de que su existencia sea el preámbulo del retorno al país del ex general Musharraf, quien según Qureshi "volverá pronto" a Pakistán para encabezar la formación y presentarse en las próximas elecciones.

"La fecha (de regreso) aún no está decidida. Seguimos informándole sobre el ambiente que hay. Cuando regrese se lo diremos a la gente con antelación", dijo el portavoz, quien añadió que la APML "está trabajando para garantizar su seguridad".

Tras casi nueve años en el poder, al que accedió tras un golpe de estado incruento, Musharraf se vio obligado a abandonar la presidencia de Pakistán en agosto de 2008 para evitar un proceso de impugnación parlamentaria en su contra.

El ex presidente permaneció un tiempo en el país alejado de la primera línea, pero se vio acosado por gran parte de sus viejos enemigos entre las clases política, judicial y de la sociedad civil, a cuenta de sus pasadas maniobras en el poder.

Esto le llevó a abandonar Pakistán y empezar un peregrinaje que le llevó a la Meca y más tarde a dar conferencias en Oriente Medio, Europa o EEUU, hasta que se asentó en la capital inglesa.

Fuentes de diversos partidos -incluido el que sustentó su mandato, la Liga Musulmana-Q-, cuestionaron ante Efe que el ex general se atreva a volver en las circunstancias actuales; Musharraf ha anunciado ya que se presentará "a las próximas elecciones".

En una vídeo-conferencia reciente junto a una enseña paquistaní, un manojo de flores rojas, un grueso libro sobre Miguel Ángel y una colección de discos de Mozart, dijo haber decidido volver a la política y confió en obtener el apoyo del pueblo.

Su esperanza viene del renacido furor que despierta en la red: su página virtual en Facebook, por ejemplo, cuenta con la nada despreciable cifra de 211.720 seguidores, y otra de la APML ha sumado más de un millar en pocos días.

"Realmente eres un Líder Auténtico. Te necesitamos aquí", escribe un internauta en apoyo a su retorno, entre otros comentarios.

Menos encantado con la perspectiva, el influyente diario paquistaní "Dawn" dudó hoy en un editorial que la "autoproclamada conquista del ciberespacio coincida con la realidad" de un país subdesarrollado.

Musharraf "debe estar preparado para enfrentarse a posibles cargos judiciales contra él si vuelve a Pakistán", defendió el rotativo.

Una fuente diplomática occidental calificó ante Efe de "positivo" que haya nacido un partido político liderado por Musharraf en un país, que, al fin y al cabo, se considera una democracia.

"Obviamente aún está muy vivo que fuera presidente de facto y (su figura) representa una ruptura del sistema democrático tantas veces alterado en Pakistán", matizó la fuente.

El escudero Qureshi admitió que algunos partidos son hostiles con Musharraf pese a no poder presentar acusaciones "consistentes", y defendió que el viejo general "tiene incluso más popularidad entre las clases bajas".