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Los islamistas se perfilan como ganadores de las elecciones egipcias

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El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, se perfila como la fuerza más votada en las dos primeras jornadas de las históricas elecciones parlamentarias egipcias, por delante de los salafistas de Al Nur y del liberal Bloque Egipcio.

Los primeros resultados de los comicios comenzaron a filtrarse hoy en medio de un caótico recuento, aunque la Junta Electoral decidió aplazar hasta mañana, jueves, el anuncio oficial debido a que todavía se están computando algunos sufragios y a que no han llegado los votos de los egipcios en el extranjero.

El PLJ aseguró en un comunicado que obtuvo más del 40 % de los votos en la mayoría de las nueve provincias donde se celebraron las elecciones y que donde han recibido más votos en las listas cerradas -en las que se elige solo a partidos- fue en Fayum, al sur de El Cairo, seguido del Mar Rojo (este), El Cairo y Asiut (sur).

En cuanto a las listas abiertas -en las que se elige a candidatos individuales-, el PLJ subrayó que varios de los suyos van por delante en circunscripciones como Heluán y Medinat Nasr, en El Cairo; en Port Said (este) y en Asiut.

El diario estatal "Al Ahram" informó del avance del PLJ y de Al Nur en seis de las nueve provincias en las que se celebró la votación y reveló que en Alejandría, una de las plazas fuertes del islamismo, los Hermanos Musulmanes consiguieron el 41 % de los votos y los salafistas el 24 %.

Sin embargo, la portavoz del Partido Socialdemócrata Egipcio, Hala Mustafa, cuya formación está dentro del Bloque Egipcio, se mostró sorprendida por estas informaciones, ya que, según sus datos, van segundos en varias circunscripciones de distintas provincias.

El recuento de la votación en la que la participación sobrepaso el 85 % comenzó anoche con cierto desorden tras el cierre de los colegios electorales, algo que podía apreciarse hoy en la escuela Masr al Gidida Sanaueya, donde se contaron los votos del acomodado distrito de Heliópolis, así como de Nosha, Shuruq y Badr City.

Tras haber pasado la noche en vela computando sufragios, esta mañana observadores y miembros de mesa dormitaban con la cabeza apoyada en los respaldos de las sillas esparcidas por el recinto o tomaban té sentados en corrillos mientras el juez y su equipo terminaban con el recuento.

Restos de envoltorios de comida y bebida esparcidos por el suelo se mezclaban con hojas de papel arrugadas donde los miembros de mesa habían sumado uno a uno los votos de las cuatrocientas urnas que llegaron a este colegio.

El observador Wesam Yunan explicó a Efe que el proceso terminó sobre las 04.00 hora local (02.00 GMT) y aseguró que el mayor problema fue el caos y la falta de espacio en el centro.

"Había más gente que espacio y los miembros de mesa tenían que hacer cola en la calle custodiando la urna y esperando a que los de dentro terminaran el recuento", subrayó.

Yunan afirmó que no observó ninguna irregularidad, aunque lamentó que algunas personas intentaron manipular el resultado final al ver que la mayoría de votos iban al analista político y candidato liberal Amr Hamzawy.

"Hubo gente de un partido religioso a la que no le gustó los resultados e intentó coger papeletas en blanco que habían sobrado y rellenarlas en favor de su grupo", explicó Yunan, que no quiso revelar el nombre del partido en cuestión.

Otros testigos confirmaron esta información, aunque aseguraron que la presencia de observadores y de miembros de la policía y del ejército hizo imposible que estas personas introdujeran las papeletas -que por otro lado no llevaban el sello reglamentario- en las urnas selladas.

Al desorden que reinaba en el centro se le sumaron desde primera hora las protestas de un centenar de maestros que durante las elecciones ejercieron como miembros de mesa y que todavía no habían recibido el salario prometido por el Gobierno.

"Nos pidieron que viniéramos a ayudar en las mesas electorales, pero ahora no quieren pagarnos y nos piden que volvamos en dos o tres días", protestó el director del colegio Amaret Naser, Adel Ibrahim.

Ibrahim denunció que el Gobierno egipcio prometió pagarles 350 libras egipcias (unos 60 dólares) por día trabajado, un sueldo muy superior a las 500 libras (unos 85 dólares) mensuales que suelen cobrar de media los profesores egipcios.

Tras las dos primeras jornadas electorales de los primeros comicios tras la caída, el pasado 11 de febrero, del presidente Hosni Mubarak, los egipcios están llamados a las urnas de nuevo el 5 y el 6 de diciembre en una segunda vuelta para elegir entre los candidatos individuales que no superado el 50 por ciento de los votos.

Además, el resto del país votará en otros dos turnos repartidos por provincias en un largo proceso electoral para escoger a los miembros de la Cámara Baja del Parlamento, que está previsto termine en enero.

Por Laura Millan Lombraña