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Los islamistas se presentan a los comicios marroquíes como "garantes de la monarquía"

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Los islamistas marroquíes del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD, moderado) se presentan a las elecciones del viernes como "garantes de la Monarquía", según su secretario general, Abdelilah Benkirán.

En una entrevista con EFE tras uno de sus últimos mítines de campaña, en el Complejo Mulay Rachid, un barrio de la metrópoli de Casablanca, Benkirán aseguró que "la Monarquía debe ser protegida; y mi deber es protegerla, porque así lo quieren los marroquíes".

El PJD es uno de los grandes favoritos para las elecciones del viernes, junto con la coalición liberal de ocho partidos (llamada popularmente G8) liderada por el ex empresario y aún ministro de Economía Salahedín Mezuar, a quien Benkirán dedicó muchos minutos de su mitin, dejando claro quién es el enemigo a batir en la cita del viernes.

Resulta paradójico que el PJD multiplique los guiños hacia el rey Mohamed VI, cuando éste ha dejado clara su desconfianza hacia ellos, como quedó patente en una conversación suya con un embajador estadounidense desvelada por Wikileaks.

Benkirán reconoce incluso que su partido no apoyó las protestas de la primavera pasada en Marruecos "porque, francamente, sentimos que la Monarquía estaba en riesgo".

Es un secreto a voces que la coalición del G8, que se presenta como modernista frente al "oscurantismo" del PJD, es mucho más cercana a la sensibilidad del Palacio, pero Benkirán lanza una velada advertencia ante una supuesta alianza entre la corona y los hombres de negocios.

"El Estado ya no es tan fuerte: el viejo modelo de Hasán II (padre del actual monarca, Mohamed VI) en el que el rey no se metía en sus negocios mientras ellos no se metieran en política, se ha terminado".

Benkirán es uno de los políticos con más dominio escénico en Marruecos: durante una hora, sin mirar una sola nota, se dirige a su público en árabe dialectal, bromea, cuenta chistes y anécdotas y arranca tantos aplausos como sonrisas.

El público, espontáneamente o no, se ha repartido la sala donde cabe algo menos de un millar de personas: un ala para las mujeres, casi todas ellas con velo, y el resto hombres con una cuidada barba del estilo del propio Benkirán.

Sin embargo, los mensajes de corte "islámico" casi no aparecen en el mitin, de acuerdo la estrategia de esta campaña, en la que el PJD ha preferido centrarse en temas sociales y dejar atrás épocas en las que el propio Benkirán llegó a sugerir las playas segregadas entre hombres y mujeres o la prohibición del alcohol.

"El problema en Marruecos no es el Islam: ¿por qué voy a hablar a los marroquíes del Islam? Este pueblo es musulmán desde hace siglos, al pueblo lo que le interesa es la justicia, el trabajo, la sanidad, la educación. Si nos llamamos islamistas es para servir mejor a nuestra sociedad", declara tras el mitin.

Pese a este esfuerzo por suavizar el mensaje, Benkirán reconoce que a su partido "le tienen miedo". ¿Quién?: "Los que están contra mí desde 2003 (primera comparecencia electoral del PJD), todos los que se han hecho ricos no con su trabajo, sino con las rentas y la corrupción".

El PJD ha hecho de la lucha contra la corrupción uno de sus caballos de batalla: "Nuestra gente no traiciona ni cae en la corrupción", proclama, para acto seguido preguntarse por la enorme cantidad de dinero que está gastando su rival Mezuar en su campaña.

Abdelilah Benkirán, de 57 años y con más de 20 en la política, está convencido de que su partido ganará las elecciones, pero adivina presiones para que no suceda: "No es normal que los islamistas ganen en Túnez, y pronto en Egipto, ¿por qué no va a ser igual en Marruecos?".

Si hace un mes llegó a evocar la posibilidad de resultados manipulados para robarle la victoria, hoy no quiso ir tan lejos: "Quienes dirigen el país han tomado conciencia de que tocar los resultados electorales puede ser catastrófico para el país".

El partido logró 46 escaños en un parlamento de 325 en los comicios de 2007; ahora que la cámara baja tiene 395 escaños, el partido va a tener que cosechar muchos nuevos votos para poder hacer frente a la alianza de los que se presentan como los liberales de Marruecos.

Javier Otazu