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Israel asesinó civiles en Gaza con armas de alta precisión

El ejército hebreo mató a unos 1.400 palestinos, entre ellos 300 niños

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Amnistía Internacional (AI) ha afirmado que Israel

Amnistía Internacional considera que existen 'turbadoras preguntas' sobre la muerte de un gran número de niños palestinos y civiles en general como consecuencia del uso de armas de gran precisión, tales como obuses de tanques y bombas aéreas, que el Ejército israelí descargó con profusión durante la invasión de la franja de Gaza en diciembre y enero pasados.

En su primer informe en profundidad sobre esta guerra, que se hizo público este jueves, Amnistía Internacional critica asimismo el uso de cohetes y granadas de mortero por parte de la organización islamista Hamás, subrayando que durante la campaña se cobraron la vida de tres israelíes. En el lado palestino fallecieron al menos 1.213 personas, incluidos unos 900 civiles, y cientos de viviendas fueron destruidas total o parcialmente.

La organización condena a las dos partes por haber cometido crímenes de guerra e insta a Israel a no usar en adelante la artillería ni las bombas de fósforo blanco que los militares utilizaron a diario en zonas densamente habitadas.

Tanto Israel como Hamás se apresuraron desacreditar el informe. Israel nunca ha contestado a las peticiones que le hizo Amnistía sobre casos específicos y siempre ha negado haber cometido crímenes de guerra. Sin embargo, todos los informes independientes que se han publicado hasta ahora indican justamente lo contrario.

Un estudio reciente, elaborado por juristas occidentales para la Liga Árabe, recomienda denunciar a Israel ante los tribunales internacionales y en los países que disponen de jurisdicción universal.

Israel dice que Amnistía ha 'sucumbido' ante la 'organización terrorista' de Hamás, pero no responde a las acusaciones que se le hacen, especialmente por la utilización de bombas de fósforo, cuyo uso en zonas habitadas está prohibido por las convenciones internacionales.

Amnistía no acaba de entender que las bombas de gran precisión que utiliza el Ejército israelí hayan acabado con tantas vidas de niños más de 300 y civiles en general, y lo hace de una manera que explícitamente implica una intención 'deliberada'. También dice no haber hallado pruebas de que Hamás haya utilizado a civiles como 'escudos humanos', como sostiene Israel.

Según el informe de Amnistía, el patrón de los ataques israelíes así como el elevado número de bajas civiles muestran que Israel no 'distinguió entre objetivos militares y civiles'.

mató a cientos de palestinos desarmados y destruyó miles de viviendas en su ofensiva contra Gaza de diciembre a enero pasados, lo que constituye crímenes de guerra que no deben quedar impunes.

En un informe de 117 páginas, AI documenta casos concretos de infracción del derecho internacional en esos 22 días de asedio de la franja, también por parte de Hamás y otras facciones palestinas, con su lanzamiento de cohetes a territorio israelí.

'El fracaso de Israel en investigar adecuadamente la conducta de sus fuerzas en Gaza, incluidos los crímenes de guerra, y su continua negativa a colaborar con la misión de investigación independiente de la ONU encabezada por Richard Goldstone, demuestran su intención de eludir la transparencia y el escrutinio público', afirmó Donatella Rovera, que dirigió un trabajo de campo para AI sobre el terreno.

La comunidad internacional, y en especial el Consejo de Seguridad de la ONU, 'debe usar toda su influencia para asegurarse de que Israel colabora con la pesquisa Goldstone', que ahora supone la mejor oportunidad de establecer la verdad.

El informe de AI demuestra que el Estado judío utilizó armas de guerra contra la población civil, que estaba atrapada en la franja de Gaza.

En total, Israel mató a unos 1.400 palestinos, entre ellos 300 niños y cientos de personas desarmadas, en un ataque de 'escala e intensidad sin precedentes'.

La mayoría de personas, señala la organización pro derechos humanos, fueron asesinadas con armas de alta precisión que permiten ver claramente el objetivo, mientras que otros fueron alcanzados por armamento más impreciso, como proyectiles con fósforo blanco —usados por primera vez en Gaza—, 'que nunca deberían usarse en zonas densamente pobladas'.

Los casos investigados por AI demuestran que las víctimas estaban llevando a cabo tareas cotidianas, como tender la ropa o jugar, cuando fallecieron, y no estaban ocultando a milicianos.

'La muerte de tantos niños y civiles no puede desestimarse como 'daño colateral', como dice Israel', señala Rovera, que agrega que la destrucción de 3.000 viviendas y daños en otras 20.000 no puede justificarse como una 'necesidad militar'.

Sobre los ataques de Hamás, que causaron la muerte a tres civiles israelíes e hirieron a docenas, AI dijo que 'aunque menos letales', el uso de cohetes no guiados y que no pueden ser dirigidos a sus objetivos, 'violan la legislación internacional humanitaria y no deberían ser usados en ninguna circunstancia'.

Entre sus recomendaciones, Amnistía pide a los Estados que suspendan cualquier transferencia de armamento a Israel y a Hamás y otras facciones palestinas hasta que no exista ya riesgo de que se vayan a cometer violaciones de los derechos.

También insta a Israel a comprometerse a no llevar a cabo ataques 'directos, indiscriminados o desproporcionados' contra civiles ni usar artillería y fósforo blanco en áreas muy pobladas, y a poner fin a su bloqueo de la franja de Gaza, 'que supone un castigo colectivo a toda la población'.

AI urge a Hamás a renunciar a su táctica de lanzar cohetes contra núcleos de población civil en Israel.