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Israel se fortifica ante los inmigrantes no judíos

El primer ministro israelí cree que los inmigrantes cambian el carácter del Estado porque "no son judíos".

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El Gobierno israelí creará un centro de detención y deportación para los inmigrantes ilegales que llegan al país por la frontera de Egipto. La instalación será a cielo abierto y comenzará a levantarse dentro de seis meses en el desierto del Neguev, en el sur de Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificó la construcción del centro en la necesidad de 'detener' la 'creciente oleada' de inmigrantes porque 'amenaza los trabajos de israelíes y está cambiando el carácter del Estado',  porque no son judíos. Desde enero más de 10.000 emigrantes  han logrado cruzar la frontera israelí-egipcia, según datos difundidos esta mes por la Dirección israelí de Inmigración. Israel concede la ciudadanía a quien tenga un abuelo judío, mientras que mantiene una estricta política migratoria hacia quienes no lo tienen. Algo que el Gobierno actual ha endurecido.

'Debemos detener la entrada masiva de infiltrados ilegales que buscan trabajo por las muy duras repercusiones que esta oleada tendrá en el carácter y el futuro del Estado de Israel', dijo Netanyahu al inicio de la reunión semanal del consejo de ministros.

En la reunión del Ejecutivo, el titular de Interior y líder del partido ultra-ortodoxo sefardí, Eli Yishai, fue de nuevo el má interesado en frenar la inmigración. 'Todos aquellos que buscan el titular y tratan de dulcificar las cosas deberían saber que dentro de diez años una comisión estatal de para ver cómo perdimos la mayoría judía en Israel', señaló.

 'Si Israel quiere mantener su condición de país sionista judío, debe detener la infiltración desde África'.

En la misma línea, el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz, del derechista Likud, subrayó que 'si Israel quiere mantener su condición de país sionista judío, debe detener la infiltración desde África'.

El centro forma parte de un plan de endurecimiento contra la inmigración que incluye la construcción de una valla en la frontera con Egipto, iniciada el pasado lunes,  'multas muy duras' a quienes contraten a trabajadores sin papeles y la firma de acuerdos de repatriación, ha explicado Netanyahu.

La iniciativa ha generado una huelga entre los propietarios del sector agrícola, que defienden que se amplíe la cuota de trabajadores tailandeses para sus cultivos. Los jornaleros tailandeses consumen una mezcla de metanfetaminas y cafeína para estar despiertos tres o cuatro días seguidos y trabajar las horas exigidas, según un informe de un comité del Parlamento israelí.