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Israel y la ANP hablarán sobre cuestiones técnicas para transmitir algún progreso

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La Autoridad Nacional Palestina (ANP) e Israel han decidido añadir cuestiones técnicas a su negociación para dar imagen de progreso en el proceso de paz mientras tratan con sordina los espinosos asuntos políticos, informó hoy el diario "Haaretz".

La decisión fue adoptada ayer por el presidente palestino, Mahmud Abás, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, en la reunión que mantuvieron en Jerusalén acompañados, durante una parte del encuentro, de sus respectivos equipos negociadores.

Cooperación entre los cuerpos policiales, medio ambiente, definición de las relaciones económicas, seguridad civil e interna, relaciones interestatales o reparto y gestión del agua son los asuntos que abordarán las partes con la esperanza de generar en los medios una sensación de impulso negociador, según el rotativo.

El aumento de temas en la agenda no implica, sin embargo, que Israel y la ANP vayan a dejar de lado los tres espinosos asuntos centrales del conflicto: las fronteras del futuro Estado palestino, el estatus de Jerusalén y la suerte de los más de cuatro millones de refugiados palestinos.

Consultadas por Efe, fuentes palestinas cercanas a la negociación confirmaron la incorporación de cuestiones técnicas a la agenda del proceso, aunque evitaron interpretar la decisión como un intento de transmitir avances en los contactos bilaterales.

"Los asuntos técnicos tienen inevitablemente un componente político, como decidir si ciudadanos israelíes pueden ir a (la ciudad cisjordana de) Belén o guías turísticos palestinos trabajar en Jerusalén oriental", reconocieron, no obstante, las fuentes palestinas, que hablaron bajo condición de anonimato.

La información de Haaretz y las declaraciones de estas fuentes palestinas se producen después de que el portavoz de Olmert, Mark Regev, precisara tras el encuentro de ayer que el primer ministro israelí y el presidente palestino trataran a partir de ahora con total discreción los asuntos cruciales del conflicto.

"Los dos líderes volverán a reunirse en quince días, pero lo harán en un ambiente de discreción para garantizar el éxito del proceso, algo que desean los dos", afirmó Mark Regev.

Olmert negocia con la espada de Damocles de la retirada del Ejecutivo del partido ortodoxo judío Shas, que ha amenazado con dejar en minoría la coalición gubernamental si Jerusalén se aborda en el proceso de paz.

Por ello, el primer ministro israelí insiste en dejar para el final el estatus de la ciudad santa, cuya parte este ocupa Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y reclaman los palestinos para establecer la capital de su futuro Estado.

A última hora de ayer, un destacado asesor de Abás, Saeb Erekat, rechazó ante medios de comunicación en Ramala que se aborden por separado los asuntos centrales del conflicto.

La multiplicación de asuntos sobre la mesa pretende diluir el pesimismo expresado en los últimos días por dirigentes israelíes y palestinos ante la ausencia de progresos en el proceso negociador.

El primer ministro palestino, Salam Fayad, manifestó ayer, pocas horas antes del encuentro entre Olmert y Abás, su "sensación" de que "no se ha hecho lo suficiente en los últimos tres meses" que pueda sugerirle "que un tratado sea posible a fines de 2008", algo que acordaron las partes en la conferencia de Annapolis (EEUU) del pasado noviembre.

Dos días antes, el presidente de Israel, Simón Peres, había lamentado que la gente esté "perdiendo fe en la paz" porque en Oriente Medio "todo el mundo habla, pero nadie actúa" para acabar con el largo conflicto.