Publicado: 08.06.2014 21:29 |Actualizado: 08.06.2014 21:29

Israelíes y palestinos dicen ante el Papa estar listos para la paz

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Los presidentes de Israel, Simón Peres, y de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, han asegurado este domingo ante el papa Francisco que están preparados para intentar conseguir lo antes posible la paz en Oriente Medio. Este encuentro sin precedentes del líder católico con los presidentes palestino e israelí para invocar la paz se ha celebrado en un rincón de los Jardines Vaticanos, resguardado por altos arbustos y con vistas a la cúpula de la Basílica de San Pedro.

La reunión de oración se ha producido después de que el papa invitase a ambos mandatarios a su "casa" para rezar por la paz durante su viaje a Oriente Próximo del 24 al 26 de mayo pasados. El custodio de Tierra Santa, el franciscano Pierbattista Pizzaballa, encargado de organizar el encuentro, había advertido de que nadie pensase que "estallaría" la paz en Medio Oriente tras esta celebración, pero, al menos, los dos presidentes han dejado clara su intención de querer esforzarse por poner la palabra fin al conflicto.

Durante la ceremonia, en la que el papa Francisco ha estado sentado entre los presidentes palestino e israelí, judíos, cristianos y musulmanes han dado las gracias por la "Creación", han pedido perdón por los pecados y, sobre todo,han invocado a la paz. Salmos, lecturas de la Biblia, una oración del rabino Nahman de Breslau, el "Mea Culpa" que pronunció en 2000 san Juan Pablo II, un escrito de San Francisco de Asís y textos inspirados en el Corán, junto con piezas musicales han creado una atmósfera íntima para una ceremonia histórica.

Después, Francisco se ha dirigido a los mandatarios para indicarles que "los hijos están cansados y agotados por los conflictos y con ganas de llegar a los albores de la paz". Y ha afirmado que todos "piden derribar los muros de la enemistad y tomar el camino del diálogo y de la paz para que triunfen el amor y la amistad". En su discurso, pronunciado en italiano, ha recordado cómo muchos de esos hijos "han caído víctimas inocentes de la guerra y de la violencia, plantas arrancadas en plena floración".

Y ha pedido que "su memoria" dé las fuerzas para "perseverar en el diálogo a toda costa, la paciencia para tejer día tras día el entramado cada vez más robusto de una convivencia respetuosa y pacífica". Francisco ha considerado que "para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra".

Después le ha tocado el turno a Peres, que aunque admitió que la paz "no se consigue fácilmente", instó a "luchar con todas nuestras fuerzas para llegar a ella. Para conseguirla pronto, incluso si para ello se requieren sacrificios o compromisos". Peres ha expresado el deseo de que "la verdadera paz pueda convertirse en nuestra herencia temprana y rápida" y ha asegurado que israelíes y palestinos "desean todavía ardientemente la paz".

"La lágrimas de las madres sobre sus hijos todavía están grabadas en nuestros corazones. Debemos poner fin los gritos, la violencia, los conflictos. Todos necesitamos la paz. La paz entre iguales", ha añadido.

El discurso más político lo ha pronunciado Abás, que ha pedido además de la paz para "nosotros y nuestro vecinos" también "libertad" para Palestina, un "estado soberano e independiente". Abás ha asegurado que "la reconciliación y la paz" son los "objetivos" de los palestinos y ha dicho en su discurso en los Jardines Vaticanos: "aquí estamos, Dios, inclinados a la paz. Haz firmes nuestros pasos y corona nuestros esfuerzos y empeños con el éxito".

El presidente palestino también ha formulado su deseo de que "Palestina, y Jerusalén en particular, (sean) una tierra segura para todos los creyentes, y un lugar de oración y veneración para los seguidores de las tres religiones monoteístas".

Además de las palabras, Abas y Peres han tenido gestos de acercamiento cómo cuando se han saludado cordialmente en la residencia de Santa Marta, donde les ha recibido el papa Francisco, y no han dudado en subirse juntos a un autobús para acudir al lugar de la celebración y posteriormente plantaron juntos un olivo, el árbol símbolo de la paz. Tras la celebración, los tres han podido intercambiar sus opiniones al reunirse en privado en la Academia Pontificia de las Ciencias, a pocos pasos del lugar de la ceremonia.