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Italia espera que el BCE cumpla su promesa de comprar sus títulos de deuda

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Una vez anunciadas nuevas reformas económicas y la aceleración en la ejecución de su último plan de austeridad, el Gobierno italiano espera hoy que el Banco Central Europeo (BCE) cumpla su promesa de comprarles títulos de deuda pública para rebajar la prima de riesgo.

En un acto de su partido en la localidad de Vergiate (norte de Italia), el líder de la Liga Norte (LN) y ministro para las Reformas del Federalismo, Umberto Bossi, anunció anoche la promesa de compra de deuda que les ha hecho el BCE a cambio de que adelantaran su objetivo de equilibrio presupuestario a 2013, un año antes de lo que preveía el plan de austeridad de 79.000 millones de euros.

"Todos tienen miedo de que los títulos de Estado se transformen en papel mojado, pero logrando el equilibrio de cuentas un año antes, el BCE nos ha garantizado que desde el lunes comprará los títulos de Estado: por lo tanto, para nosotros es una solución, una garantía", dijo Bossi a los periodistas.

"El país está de acuerdo y tanto Alemania como Francia han dicho 'sí'. Los títulos de Estado son absolutamente necesarios para nosotros, porque, si no los vendemos, no conseguiremos pagar las pensiones ni la sanidad, por lo tanto es un proceso obligado", agregó.

Ya el pasado jueves, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, aseguró que la entidad monetaria mantiene el programa de compra de deuda pública, aunque no especificó si ha llevado a cabo adquisiciones recientemente.

La entidad monetaria europea inició en mayo del pasado año este programa de compra de deuda pública para ayudar a los países que atraviesan dificultades de refinanciación y ha adquirido hasta ahora bonos por valor de unos 75.000 millones de euros.

Después de una intensa jornada de contactos telefónicos con los principales líderes europeos, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, compareció ayer para anunciar la aceleración de algunas de las medidas de ajuste contenidas en su reciente plan de austeridad y la aprobación de nuevas reformas económicas.

El jefe del Gobierno italiano expresó su intención de adelantar a 2013 su objetivo de equilibrio de cuentas públicas, asunto que además pretende introducir como exigencia en la Constitución italiana, para lo que dos comisiones parlamentarias trabajarán ya desde la semana que viene.

Berlusconi anunció además una liberalización del mercado empresarial, una reforma laboral y la aceleración de la reforma fiscal que debe desarrollar el Parlamento tras su aprobación en Consejo de Ministros el pasado 30 de junio.

Todas estas promesas llegaron después de una jornada muy turbulenta en los mercados que hizo que la prima de riesgo de la deuda italiana superara, por primera vez, a la española, llegando a tocar, por momentos, su máximo desde la entrada en el euro por encima de los 400 puntos básicos.

Berlusconi aseguró además que había acordado con el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, la convocatoria urgente para "dentro de unos días" de un G7 de ministros de Finanzas, que en un principio estaba previsto para el 9 y 10 de septiembre en Marsella.

A este respecto, en un comunicado, el portavoz de Berlusconi, Paolo Bonaiuti, puntualizó posteriormente que se trata, por el momento, de "una reflexión aún en curso y no de una decisión ya tomada".