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El IVAM acoge una exposición basada en el uso del cómic, la reiteración y la crítica social

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Referencias al cómic, a la prensa, a la publicidad, repetición de imágenes y crítica al mundo político y a la sociedad de consumo son las bases de la exposición "La figuración narrativa" que el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) acoge desde hoy y hasta el 11 de enero.

La exposición, recoge las obras más relevantes de un movimiento que discurrió paralelo al pop-art americano y se opuso a la abstracción pictórica imperante y al conformismo artístico de la época.

Un total de 116 piezas de 24 artistas conforman la muestra que ha presentado hoy la directora del museo, Consuelo Císcar, acompañada de los comisarios de la exposición, Jean-Paul Ameline y Bénédicte Ajac, y entre las que hay obras del español Eduardo Arroyo, el italiano Antonio Recalcati o el suizo afincado en Sitges, Peter Stämpfli.

La exposición incide en los primeros doce años del movimiento, etapa comprendida entre 1960 y 1972, cuando una serie de artistas llegan a París desde toda Europa y buscan renovar la imagen mediante la narración.

La corriente se posiciona en contra de "la pintura bella" para dar paso a una pintura "brutal y franca" que refleja las imágenes cotidianas generadas por la sociedad de consumo.

Arroyo ha manifestado que en ese momento incluir símbolos, literatura, humor o anécdotas en los cuadros era algo "denostado" pero que los artistas de la figuración narrativa "envolvían su obra con estos elementos".

En este sentido, ha reconocido que ha sido una corriente "silenciada y combatida que ahora está sorprendiendo al mundo", una idea que ha confirmado Stämpfli al considerar la exposición como "una gran oportunidad para ver estas obras que han estado escondidas".

La exposición se divide en seis secciones, desde los inicios hasta la etapa final marcada por el compromiso político, pasando por las mitologías cotidianas -título de la primera muestra del movimiento en 1964-, los objetos e historietas, el arte de la descontextualización y el vínculo con la novela negra.

El pintor español ha destacado la "modernidad y actualidad" de las obras que a pesar de tener más de cuarenta años "parecen acabados de pintar", lo que demuestra lo avanzado de su concepción y su plena vigencia.

Los cuadros se caracterizan por incluir iconografía popular, mucho color, el uso de técnicas como las del cartelismo, y de la pintura colectiva en contra de los talleres así como referencias a la situación política (el líder chino Mao Tse Tung o la guerra de Vietnam) y a la sociedad de consumo (automóviles, compañías petrolíferas o rebajas en las tiendas).

Algunas de las obras más críticas se apoyan en materiales como el espejo para complementar las obras y manifestar su voluntad de "reflejo de lo cotidiano".

Por su parte, Jean-Paul Ameline ha subrayado que el objetivo de los artistas que formaron parte del movimiento era hacer de la pintura "una herramienta eficaz para mostrar la realidad" y ha recalcado el "gran sentido" que tienen estas pinturas para las generaciones de hoy en día.

No obstante el discurso crítico y el universo visual propio de la figuración narrativa la diferencia del arte de la constatación, como el pop-art o el nuevo realismo de aquella época.

Esta muestra, fruto del convenio de colaboración del IVAM con la Reunión de Museos Nacionales de París y patrocinada por Bancaja, llega a Valencia después de pasar por el Grand Palais de la capital francesa.