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La izquierda pide a Sarkozy el fin de los debates racistas

Políticos, intelectuales y artistas franceses firman un manifiesto conjunto

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'Los debates sobre la identidad nacional están demostrando ser espacios de liberación de la palabra racista', de 'incitaciones a la violencia', de 'odio y de desunión'. Apoyándose en ese análisis y con ejemplos concretos, un grupo de unos cincuenta políticos de todos los colores, además de intelectuales y artistas, han lanzado un manifiesto para exigir a Nicolas Sarkozy que pare la bola de nieve xenófoba que él mismo inicio: el 'gran debate sobre la identidad nacional' francesa.

El manifiesto ¡Pare este debate, señor presidente!, publicado ayer por el diario Libération, ha obtenido las firmas de personalidades como los actores Isabelle Adjani, Denis Podalydes y Vincent Lindon, los cantantes Benabar y Cali, y el filósofo Bernard Henry-Lévy.

También varios políticos progresistas han sumado su firma a esa petición que exige sin rodeos a Sarkozy que 'ponga fin a esas reuniones'. La petición de la gauche caviar (como se denomina a la izquierda amante de lujos y exquisiteces) viene a sumarse, con un mes de retraso, al plante directo y sin rodeos que ya opuso el Partido Comunista Francés (PCF) en noviembre pasado.

En caso de proseguir con ese debate, advierten los firmantes del manifiesto de Libération dirigiéndose a Sarkozy, 'la República francesa, representada por usted mismo, habrá optado por dejar que se celebre en su seno y, con su consentimiento, un debate cuya naturaleza puede romper de forma duradera los fundamentos de nuestra vida en común'.

'En nuestro país, como en todas las grandes democracias, el racismo no es una opinión, es un delito', subrayan los firmantes.

En otro debate paralelo, el de una ley que prohíba el burka y el niqab, también subió la tensión ayer. Mientras los parlamentarios que investigan sobre el tema parecen orientarse contra la prohibición, tres notables del Partido Socialista se posicionaron ayer a favor de esa restricción.

Los socialistas Manuel Valls, Aurélie Filippetti y Philippe Esnol decidieron unir sus fuerzas a las de un grupo de presión que se ha creado en el seno de los diputados sarkozystas e hicieron público que son 'favorables a la prohibición pura y simple de esta indumentaria (el velo integral islámico) en el espacio y los servicios públicos, así como en la vía pública'.

Hace un año, Nicolas Sarkozy explicaba a sus consejeros que necesitaba encontrar un tema que hiciera olvidar a los franceses las preocupaciones sobre sus pérdidas de salario y la degradación de los servicios públicos. Parece haberlo logrado con la 'identidad nacional' y la obsesión por los musulmanes, que polarizan todo debate político desde hace dos meses.