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Jackson se hace mito

La ceremonia más retransmitida de la historia de la televisión cumple con las expectativas. Los 20.000 asistentes al Staples Center y los espectadores de todo el mundo despidieron al cantante con un funeral, una misa y un concierto &uacut

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Fue un funeral, una misa, un concierto que sólo la industria musical estadounidense podía celebrar. Perfectamente organizado, cronometrado, sentimental, emotivo, cursi, consumadamente profesional, ameno, superficial y a la vez totalmente auténtico. La última despedida de Michael Jackson, la ceremonia más retransmitida de la historia, fue todo lo que se esperaba y bastante más.

No hubo adjetivos ni comparaciones suficientes para calibrar el evento: más grande que la investidura de Obama, más loco que el juicio de O. J. Simpson, más multitudinario que la muerte de Elvis Presley, más dramático que el asesinato de John Lennon, más emotivo que la desaparición de Lady Di.

En el mismo escenario en el que Jackson estuvo ensayando su gran Comeback dos días antes de su muerte, leyendas del pop, amigos y familia se volcaron en el homenaje que empezó con la llegada del féretro dorado, cubierto de flores rojas, llevado por sus hermanos, perfectamente conjuntados con traje oscuro, corbata limón, rosa, guante de lentejuelas y gafas negras, mientras un coro de góspel entonaba Vamos a ver al rey.

En primera fila: el clan Jackson y los tres hijos del artista, flanqueados por sus abuelos, Paris, la más emocionada, Prince y Blanket que masticaban algo, imperturbables.

Mariah Carey y Trey Lorenz iniciaron las dos horas de canciones y condolencias entonando Ill be there, ante los 20.000 espectadores que llenaban el centro Staples, 11.000 fans, y 9.000 VIPs invitados por los Jackson

Los grandes nombres de la música pop de los últimos 40 años recordaron al chaval que vieron crecer y autodestruirse. 'Este es un momento que hubiera esperado no ver', dijo Stevie Wonder, antes de iniciar Never Dreamed Youd Live in Summer de Quincy Jones, después de que Lionel Richie cantara Jesús es amor.

Las jóvenes generaciones también estuvieron. Usher bajó del escenario y dedicó Gone too son directamente al féretro antes de sollozar en brazos de la familia; Jennifer Hudson entonó Will you be there; John Mayer tocó una versión acústica de Human Nature.

Brooke Shields, que compartió un momento sentimental con Jackson en los ochenta, contó llorando a lágrima viva, cómo la amistad que los unía era 'fácil y natural' pese a que todos los consideraban 'como una extraña pareja'. A Michael 'le encantaba reír y su risa era la más pura que he conocido'.

Kobe Bryant recordó las 'raíces humildes' de los Jacksony Magic Johnson describió el 'momento más grande de mi vida' cuando compartió una cena de Kentucky Fried Chicken con el ídolo del pop.

Hubo por supuesto, reverendos. El pastor neoyorquino Al Sharpton levantó a la asistencia al agradecer una y otra vez a Michael por su contribución a la música y por 'unir a latinos, blancos y negros'. Martin Luther King tercero, comparó al cantante con Beethoven; 'Michael sólo quería dar amor al mundo', dijo un amigo de la familia, Lucious Smith

Uno de los momentos más emotivos ocurrió sin duda cuando Jermaine Jackson, con los ojos empañados, entonó, acompañado de violines, Sonríe aunque te duela el corazón, la canción favorita de su hermano.

En poco más de dos horas, Michael Jackson pasó de celebridad a mito. 'Michael es la estrella más grande la tierra... es un regalo del creador', dijo la normalmente comedida Queen Latifah. 'Rey del Pop no es suficiente para Michael. Simplemente es el mejor cantante de todos los tiempos', añadió Berry Gordy, fundador de la Motown.

Gordy no dudo en hablar de 'los momentos tristes' y las 'decisiones erróneas' de Jackson y de su doble personalidad, 'tímido e infantil' en su vida privada, 'una verdadera máquina' cuando se subía a un escenario.

La representante por Texas, Sheila Jackson Lee, en nombre del Black Caucus, comparó al cantante con el 'buen samaritano' y anunció que el Congreso tenía intención de nombrar a Jackson 'leyenda musical americana' y 'humanitario mundial'.

Kenny Ortega, el organizador del evento y coreógrafo de la gira londinense que debía marcar la semana que viene el 'regreso triunfal al mundo' de Jackson, concluyó la ceremonia con un montaje de We are the World que puso al auditorio en pie. Todos los invitados, incluidos Prince, Paris y un imperturbable Blanket, subieron al escenario para la traca final: Heal the world.

Y ya justo antes de despedirse, Paris, de estricto luto y con bolsito negro de charol, cogió el micro, ayudada por su tía Janet, y llorando desconsolada, con la voz rota, habló por primera vez al mundo. 'Desde que nací, papá fue el mejor padre que os podéis imaginar. Y sólo te digo te quiero'.

A pesar de todo se notaron algunas ausencias notables. Elizabeth Taylor aseguró en un comunicado no querer participar de la 'locura' del funeral; Quincy Jones, que escribió sus primeros éxitos tampoco estuvo, y sobre todo, Diana Ross, a la que Jackson dejó en su testamento la custodia de sus hijos en caso de fallecimiento de su madre, se disculpó en unas palabras que leyó Smokey Robinson.

Unas horas antes, la familia, el clan Jackson, los tres hijos del cantante, y unos mil invitados se despidieron en privado de Jackson, en el cementerio de Forest Lawn donde el cantante debía reposar junto a Marvin Gaye, Nat King Cole y Sammy Davis Jr.

Los helicópteros de las televisiones siguieron la comitiva funeraria por las autopistas de Los Ángeles, despejadas para la ocasión. No se supo hasta el último minuto que el féretro, contrariamente a lo que indicaron los propios organizadores, formaría parte de la ceremonia conmemorativa.

Los fans, muchos vestidos de luto, llegaron al centro Staples temprano por la mañana, felices, enseñando orgullosos y todavía incrédulos el brazalete dorado que garantizaba su entrada. Dentro, muchos iban twitteando a sus amigos para hacerles compartir la experiencia.

No hubo incidentes. Apenas 50.000 personas, muchas menos de las esperadas, se acercaron al downtown de Los Ángeles. La Policía mantuvo las medidas de seguridad iniciales. Muchos admiradores prefirieron evitar la muchedumbre y ver la retransmisión en el teatro chino, cerca de la estrella de Jackson en el Walk of Fame de Hollywood, o en la iglesia baptista metodista negra, la más antigua de la ciudad, o en algunos de los cines que abrieron sus salas para la ocasión en todo Estados Unidos.

Paris Jackson: 'Desde que nací mi papá ha sido el mejor padre que se puede imaginar. Te quiero mucho'

Brooke Shields: 'A Michael le encantaba reír y su risa era la más pura que he conocido'

Queen Latifah: ''Michael es la estrella más grande de la tierra. Es un regalo del creador'

Berry Gordy: 'Rey del pop no es suficiente, simplemente es el mejor cantante de todos los tiempos'

Stevie Wonder: 'Este es un momento que desearía no haber vivido'

Barack Obama: 'Hay personalidades en nuestra cultura popular que se hacen con las ilusiones del pueblo'