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"Jamás he sido un siervo de la Iglesia, me bautizaron sin preguntar"

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica. Organiza la manifestación del miércoles en protesta por la financiación de la visita del papa con fondos públicos

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La discusión con su padre fue acalorada. Corría el año 1961 y el actual presidente de Europa Laica, con 12 años, quería sacarse el carné de la Organización Juvenil Española (OJE), la agrupación que había aunado, un año antes, el Frente de Juventudes y las Falanges Juveniles de Franco.

La cartilla de color crema, con la imagen dorada de un león sobre una cruz roja, ofrecía un abanico de actividades, inalcanzables por otra vía para los niños de Albacete. 'Si nos afiliábamos, podíamos jugar al pimpón y al billar, y relacionarnos con chicas', recuerda Francisco Delgado, prejubilado de 62 años.

Todos los amigos de la pandilla, menos él, eran miembros de la OJE. Aprendían a nadar en la piscina y en verano se iban de campamentos. A ojos del grupo, la sede de la OJE era un templo de diversión. 'Entonces tuve un cabreo enorme con mi padre, que me lo prohibió. Pero luego, años después, se lo agradecí', valora el presidente de Europa Laica. 'Las vueltas que da la vida...', suspira.

Europa Laica, su organización, Redes Cristianas y la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores ultiman la organización de la manifestación laica que recorrerá el centro de Madrid este miércoles, la víspera de la llegada de Benedicto XVI. Protestan por la financiación con fondos públicos del viaje evangelizador.

El asesinato de su bisabuelo a manos de ‘camisas azules’ impulsó su militancia

Años atrás, Francisco trabajó en varias imprentas, como maestro y cajista, colocando tipos. La pasión por el oficio de las artes gráficas le llegó por su abuelo Paco. De su bisabuelo Pepe el albañil, Francisco heredó la segunda de sus pasiones: la militancia política.

A Pepe, presidente de la Casa del Pueblo de Tarazona de la Mancha, lo mató de una paliza una cuadrilla de militantes de Falange, camisas azules, tratando de sonsacarle información sobre sus compañeros. El ensañamiento se produjo en un calabozo de La Roda, en 1939, pero Francisco no ha logrado localizar todavía su tumba.

Sus padres tenían un 'miedo horrible' a contarle la historia a Francisco. Pero conocerla dio un impulso a sus convicciones progresistas y, en cuanto tuvo contacto con la esfera socialdemócrata del PSOE y UGT en Barcelona, se afilió a ambas. 'Hoy no comparto nada de lo que está haciendo el PSOE, pero le estoy agradecido porque me permitió conocer las miserias y virtudes de la política'. En 1976, el equipo de Felipe González le encargó reorganizar el partido en Albacete, que pasó de cero a mil afiliados en un año.

'Organicé el PSOE de Albacete en 1976, pero no comparto las políticas actuales'

De su etapa escolar recuerda los dos maestros que tenían para 50 alumnos, de entre 5 y 14 años, juntos en la misma clase. Les agrupaban en mesas circulares según su nivel de conocimientos, no por edad. Sólo Francisco y otros dos llegaron al instituto.

Tuvo broncas ocasionales con algunos profesores, que obligaban a todos los alumnos a ir a misa, comulgar y confesarse todas las semanas. '¡En el instituto público!', exclama. En aquellas visitas al cura sintió por primera vez 'la presión religiosa', pero el contacto con los salesianos de Valencia, donde vivió desde los 14 hasta los 17, le reconcilió con el catolicismo. De nuevo volvieron las discusiones con su padre, con Francisco en defensa de la religión.

Hoy asegura que el objetivo de Europa Laica no es acabar con el catolicismo, sino que este quede en el ámbito privado, sin financiación pública: 'La Iglesia se comprometió a autofinanciarse cuando era presidente Felipe González pero, a día de hoy, sigue recibiendo 10.000 millones de euros anuales del Estado'.

Aunque su organización ayuda a apostatar a las personas que lo desean, a Francisco no se le pasa por la cabeza recorrer ese camino: 'Jamás he sido un siervo de la Iglesia y, por eso, no tengo nada que apostatar. No pedí que me bautizasen. Ni comulgar. Lo hicieron sin preguntarme. Ya he apostatado en conciencia y eso, para mí, es suficiente'.