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Jamenei desmonta la teoría de la conspiración extranjera

Avisa al régimen de que no hay pruebas de que las protestas postelectorales fueran organizadas por Occidente

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Toque de atención del líder supremo de la Revolución iraní, Ali Jamenei, al régimen de Teherán. Según él, no hay evidencias palpables de que las protestas que siguieron a la victoria de Mahmud Ahmadineyad en las pasadas elecciones de junio fueran orquestadas por algún país extranjero. Es más, según Jamenei, las protestas estaban organizadas de antemano por los partidos reformistas.

'No puedo acusar a los líderes de los recientes acontecimientos de ser instrumento de países extranjeros como Estados Unidos o Reino Unido ya que para mí no está probado', dijo Jamenei durante un encuentro con representantes de asociaciones de estudiantes en Teherán. 'Pero no existe duda de que este movimiento, le constara a sus líderes o no, fue planeado con antelación... Los acontecimientos en su base no fueron algo inesperado, sin embargo no se esperaba la presencia de algunas personas en ellos', subrayó.

Diversos estamentos del régimen iraní acusaron a Occidente, y en especial a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania de instigar las protestas para provocar lo que Irán denomina 'una revolución de terciopelo'. Esta semana, el fiscal del tribunal revolucionario que juzga a más de un centenar de personas inculpadas de participar en la revuelta, acusó a varios ex altos cargos del pasado Gobierno reformista de conspirar para derrocar el régimen y de tener lazos con potencias y organizaciones extranjeras.

Según la agencia Ilna, Jamenei también respondió a los estudiantes sobre la necesidad de emprender acciones legales contra los denominados 'autores no visibles' de los acontecimientos, y que todavía no han sido detenidos. 'En asuntos tan sensibles como ése, no se puede actuar en base a sospechas o rumores. Debemos garantizar que los crímenes no queden impunes, pero en estos asuntos tan delicados el Poder Judicial debe fundamentarse en evidencias irrefutables', afirmó Jamenei.

El pasado viernes, el imán del sermón en la mezquita de la Universidad de Teherán, principal tribuna política del país, instó a la detención de los líderes de los disturbios que aún no están entre rejas. En este sentido, Jamenei mostró su tristeza por el hecho de que se haya puesto el acento en cuestiones como los abusos en la cárcel de Kahrizak o el asalto a la Universidad, y no en la gran injusticia y desprecio que ha sufrido el pueblo iraní.

El líder supremo iraní admitió que se ha habían cometido delitos tras las elecciones presidenciales, pero subrayó que serán investigados hasta el final y sus responsables castigados como se merecen.'Sabed que no habrá negligencia alguna respecto a estos crímenes. Pero se debe tener en cuenta que la justicia debe actuar sostenida en pruebas cuando se trata de cuestiones tan delicadas', afirmó.

El propio Jamenei ordenó a finales de julio el cierre de el penal de Kahrizak, en el sur de Teherán, después de que salieran a la luz los rumores de violaciones. Según las autoridades iraníes, el alcaide y varios agentes del penal han sido ya destituidos, están en prisión y están a la espera de juicio.