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Jan Costin Wagner reflexiona en "El invierno de los leones" sobre la pérdida en clave policial

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En el filón de la era post-Larsson, llega a España lo nuevo de un escritor alemán, Jan Costin Wagner, "El invierno de los leones", una novela negra ambientada en Finlandia que reflexiona, más allá del crimen, sobre la pérdida de los seres queridos y la superación del dolor.

"El invierno de los leones", ya en las librerías y editada por Destino, es la tercera novela de Jan Costin Wagner (Langen, Alemania, 1972), que entrega a los lectores una nueva "situación extrema".

"Porque el crimen es la situación extrema máxima a la que puede enfrentarse una persona", defiende en una entrevista con Efe el autor para quien el deseo de escribir parte de explicar cómo una persona se enfrenta a la muerte sea asesino o víctima y supera el trauma de la pérdida de un familiar.

La novela, que se desarrolla entre el día de Nochebuena y el Año Nuevo en Finlandia -país en el que vive el autor-, arranca con el asesinato de un médico forense.

Sus compañeros, capitaneados por el joven y viudo inspector Kimmo Joentaa, empiezan a investigar su entorno, hasta que días después aparece asesinado un modelador de réplicas de cadáveres.

Ambos han participado en un espacio de televisión que exhibe de una manera explícita la muerte trágica de personas, un tipo de televisión que Jan Costin Wagner critica "entre líneas", aunque deja claro que en estos programas "las tragedias son solo una puesta en escena alejadas de los sentimientos que provocan las muertes trágicas".

El autor convierte así el asesinato en una especie de homicidio involuntario. "No disculpo el crimen pero trato de meterme en los sentimientos que han llevado a alguien a cometer dos asesinatos", dice Wagner, que se propone "encapsular" una situación real y revelar sentimientos como la culpa, el trauma, la superación o la intromisión en el dolor.

Por eso, defiende la escritura alejada de categorías como el bien y el mal, "el blanco y el negro". Un ejemplo de ello es el protagonista, el inspector Kimmo Joentaa, un hombre joven que trata de superar el dolor de la muerte de su esposa y que "tiene una forma poco convencional de ver la vida".

Junto a él, el autor sumerge al lector en la vida de otros dos personajes fundamentales y "por desarrollar en próximas novelas". Larissa, una mujer misteriosa que puede distraer a Kimmo de su duelo y Thomas Heinonen, compañero del inspector y adicto al juego.

Y es que todos los personajes de "El invierno de los leones" viven esas situaciones radicales que a Wagner le atraen y le alejan de la novela clásica de crímenes.

"Me siento muy comprometido con mis personajes", señala el autor, que elogia ese mismo respeto en la mayoría de autores de novela negra nórdica, concretamente, en Stieg Larsson, del que -dice- ha tenido el acierto de crear dos personajes, -Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist- "muy cercanos al lector y muy serios".

Sobre este 'boom' de lo nórdico con sabor a crimen, Jan Costin Wagner prefiere no hablar. "No es mi papel analizar las modas ni convencer al lector para que compre mi libro".

"Yo no pretendo cumplir con las espectativas de lectores, de editores ni de librerías", asegura tajante aunque reconoce que estaría "encantado" de encontrar lectores que hablasen del inspector Kimmo y lo recordasen durante años.

Laura Camacho