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Japón depende del gasto público para mantener su salida de la recesión

Creció un 1,5% hasta septiembre por el efecto tsunami

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Paul Krugman, Nobel de Economía, defendió en agosto en su espacio en The New York Times que un modo de superar la crisis sería un inminente ataque alienígena. El déficit dejaría de ser una prioridad y se iniciaría un plan masivo de gasto público para repeler el ataque, es decir, un estímulo fiscal como el que Krugman y otros demandan para salvar a EEUU y a la economía mundial al que, en esas circunstancias, nadie se opondría. Los alienígenas, que no son otra cosa que el viejo enemigo externo de las teorías políticas y económicas, se le presentaron a Japón el pasado 11 de marzo en forma de terremoto y posterior tsunami, con crisis nuclear incluida. Aquello paralizó la economía, que ya acumulaba dos trimestres a la baja y se encontró con el tercero de caída. Pero al parón le ha seguido el crecimiento. Japón salió de la recesión en el tercer trimestre del año.

Su economía creció un 1,5%, muy por encima de la mayoría de las grandes potencias. En términos anualizados, el crecimiento se va al 6%.

De momento, no es el gasto público, derivado de la reconstrucción del país, el principal motivo del crecimiento. Por ahora, la causa hay que buscarla en el efecto reinicio. Es la foto en forma de porcentaje de lo que significa que las fábricas, tras paralizarse, vuelvan a producir. Que los países a los que se exporta vuelvan a recibir automóviles y tecnología japoneses. Que los consumidores del país, que también sufrieron los cuellos de botella de las producciones paralizadas, reciban lo que habían pedido, especialmente de nuevo automóviles.

Por ese efecto muelle posterior a la parálisis, las expor-taciones japonesas se situaron en los niveles previos al desastre, lo que supuso el primer aumento en cinco trimestres y aportó 0,4 puntos porcentuales de crecimiento a la economía. El consumo interno, que supone el 60% de la producción de bienes y servicios de Japón (PIB), aportó un punto porcentual a su crecimiento, muy por encima de lo esperado.

Poco duraron ayer estasalegrías porcentuales. El cuarto trimestre está ya muy avanzado y el ministro de Economía japonés, Motohisa Furukawa, arrojó un jarro de agua fría a los datos al recordar que 'las circunstancias que rodean a la economía de Japón se están haciendo más severas debido al debilitamiento de la economía global' (que ayer la OCDE aseguró se está agudizando), a 'la rápida revalorización del yen' (ambas pésimas noticias para las exportaciones) y 'a los efectos de las inundaciones en Tailandia', una de los principales suministradores de las cadenas de producción de Japón.

Y cuando ni las exportaciones ni la producción y, por tanto, tampoco el consumo interno, tiran del carro, no queda otra cosa que rascar en el PIB que gasto público, como defiende Krugman, entre otros. El mayor esfuerzo de reconstrucción desde la II Guerra Mundial puede ayudar a Japón a mantener su economía creciendo. Para llevarlo a cabo, el Parlamento japonés debe aprobar este mes un presupuesto extraordinario de 12.100 billones de yenes (114.000 millones de euros).