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Japón elige a una embajadora "escolar" mostrar su lado amable

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¿Alguna vez han visto a una embajadora vestida de pies a cabeza con puntillas de color pastel? ¿O a una diplomática con un uniforme escolar de falda corta?

En un intento por mejorar su imagen internacional, Japón ha nombrado a tres jóvenes como enviadas culturales porque representan la locura japonesa por la belleza y la ternura.

Inspirada por personajes de las películas animadas de estilo anime y los dibujos animados manga característicos de Japón, una de las nuevas embajadoras se viste de escolar, mientras otra se disfraza de muñeca victoriana con una falda voluminosa.

La tercera de las jóvenes presentadas el jueves en una conferencia de prensa fue una cantante con una blusa de lunares con un estampado de conejos, contrarrestado por un peinado abombado hacia atrás, un estilo que la ha convertido en líder de la moda en Harajuku, un lugar popular entre los adolescentes de Tokio.

Japón busca explotar la popularidad de la cultura "kawaii" (atractiva), que ha influenciado a personas jóvenes en Asia y Europa.

"Se trata de la comprensión mutua", dijo Tsutomu Nakagawa, jefe de la división de asuntos culturales en el Ministerio de Asuntos Exteriores, tras presentar a las embajadoras a los medios de prensa internacionales.

"Queremos que las personas en el extranjero sepan que este tipo de gente existe en Japón y que se sientan cercanas a ellos", agregó.

Ante la posibilidad de ser superados en lo económico y militar por su vecino China, Japón se ha esforzado para impulsar su "poder suave", una estrategia que analistas califican como importante.

"Haces que las personas se enamoren de la cultura y usar eso como una manera de ganar poder en todo el mundo", dijo Phil Deans, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Temple en Tokio.

"Estados Unidos tiene mucho poder suave, porque a la gente le gusta la cultura estadounidense", añadió.

Pero las embajadoras, cuyo papel será hablar en eventos culturales como la "Japan Expo" programada para julio en París, podrían resultar menos atractivas que las estrellas de cine de Hollywood.

"Que esta sea una estrategia sobre la cual la mayor economía puede basar su diplomacia, aún no me convence", agregó Deans.