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Japón refuerza su compromiso con Europa e interviene para abaratar el yen

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Japón expresó hoy su apoyo al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera e indicó que seguirá comprando bonos de rescate, el mismo día en que intervino en el mercado de divisas, por cuarta vez en poco más de un año, para frenar la escalada del yen.

La tercera economía mundial transmitió su compromiso con la zona del euro al presidente del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), Klaus Regling, que se encuentra de visita en Asia para conseguir potenciales compradores de deuda europea.

"El Gobierno japonés continuará comprando bonos de deuda europea tal y como ha realizado en los últimos diez meses, con lo que mantendremos el contacto para operaciones en el futuro", afirmó Regling, sin precisar la cuantía de la eventual compra de bonos.

El alemán, que hoy se reunió con el viceministro nipón de Finanzas, Takehiko Nakao, emprendió su gira asiática después de que la semana pasada los líderes de la Unión Europea (UE) acordaran condonar el 50 por ciento de la deuda a Grecia, ampliar el fondo de rescate hasta un billón de euros y recapitalizar los bancos.

Regling llegó a Tokio procedente de China, el mayor poseedor de reserva de divisas extranjeras del mundo con 3,2 billones de dólares, donde las autoridades se mostraron interesadas en oportunidades de inversión "sólidas y seguras", aunque sin perfilar un pacto inmediato.

Japón, por su parte, reafirmó hoy su compromiso con el FEEF después de haberse hecho con el 20 por ciento de sus títulos, por un valor aproximado de 2.700 millones de euros, cuando se emitieron en enero y junio de este año para contribuir al rescate de Irlanda y Portugal.

Aunque se desconoce el monto de una eventual nueva compra nipona, tanto el ministro nipón de Finanzas, Jun Azumi, como el primer ministro, Yoshihiko Noda, ya indicaron en ocasiones anteriores que, en caso de nueva emisión, Japón podría hacerse con un volumen similar al adquirido en el pasado.

El Gobierno japonés expresó su apoyo al FEEF una semana antes de que se celebre la cumbre del G20 los próximos 3 y 4 de noviembre en Cannes (Francia), en la que se buscarán acciones consensuadas con vistas a relanzar la economía mundial.

La reunión de Regling con las autoridades niponas coincidió con la intervención del Gobierno y el Banco de Japón (BOJ) en el mercado de divisas de forma unilateral para aplacar la fortaleza del yen respecto al dólar y el euro.

La operación se produjo después de que la moneda nipona marcara por quinta vez desde el 21 de octubre un nuevo máximo histórico frente al dólar, al intercambiarse en el mercado de Oceanía a 75,32 unidades.

La intervención hizo que el yen se abaratara en cerca del 4 por ciento hasta la banda media de las 79 unidades frente al dólar, aunque no logró despejar las dudas de los inversores sobre su efectividad a largo plazo y llevó a la Bolsa de Tokio a cerrar con una caída del 0,68 por ciento.

El titular japonés de Finanzas, que evitó precisar el montante de la operación, culpó a los especuladores del exceso de volatilidad del yen, considerado un valor refugio en momentos de incertidumbre económica.

Azumi insistió en que los tipos de cambio "deben reflejar realidad económica de cada país y fluctuar en un rango dentro del sentido común" y aseguró que Japón intervendrá en el mercado "las veces que haga falta".

La de hoy es la cuarta intervención de Japón en el mercado de divisas desde septiembre del año pasado, cuando vendió dos billones de yenes (18.656 millones de euros) para abaratar su moneda, y la segunda desde agosto, cuando empleó 4,51 billones de yenes (42.060 millones de euros) para ello.

Para afrontar futuras intervenciones, el Gobierno prevé aumentar el fondo destinado a estas operaciones este año fiscal, que concluye en marzo de 2012, desde 31.000 millones de yenes (unos 280 millones de euros) hasta 46.000 millones de yenes (cerca de 416 millones de euros).

La excesiva fortaleza del yen perjudica a la economía japonesa, en recuperación tras el terremoto y tsunami del pasado marzo, y afecta de manera particular a sus exportadores, que pierden competitividad y beneficios a la hora de repatriarlos.

Según la agencia local Kyodo, antes de esta intervención Japón habría consultado a los países miembros del G7, un extremo que el ministro de Finanzas rehusó comentar.