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La japonesa "Confesiones" sorprende por la crudeza de la violencia juvenil

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El cineasta japonés Tetsuya Nakashima, autor de filmes como "Kamikaze girls" o "Memorias de Matsuko", ha sorprendido en el Festival de Cine de Sitges con su última película "Confesiones", una cinta montada como un puzzle que habla de la crudeza de la violencia juvenil en las escuelas.

"Confesiones", propuesta por la Academia japonesa para la carrera de las candidaturas a los Óscar, arranca con una escena en la que, ante una clase en la que reinan el caos y el desinterés, una profesora inicia un monólogo que culmina con una aplastante revelación: el accidente que acabó con la vida de su hija fue en realidad un asesinato cometido por dos de sus jóvenes alumnos.

Nakashima afrontó el reto de adaptar la novela de Kanae Minato, que ya presentaba esa estructura de puzzle con diferentes monólogos, un reto que hasta entonces nadie había osado acometer.

"Es una novela difícil de adaptar al cine, y prueba de ello es que nadie se atrevía", ha confesado hoy a EFE en Sitges el director, para quien "el principal reto era no aburrir al espectador con los monólogos tan largos, pero sin dejar de ser fiel al texto original".

El director nipón, que habitualmente juega con los colores en sus películas, justifica la tonalidad dominante azulada de "Confesiones" porque "quería remarcar el color de la sangre, de la piel de las personas, y por eso de rebajado el tono hacia el azulado, para que el público pueda entender mejor el sentimiento de la película".

A lo largo de la película, el espectador va reconstruyendo la verdad a partir de las diferentes confesiones/monólogos, porque, como el propio Nakashima dice, "cuando hacemos confesiones, las personas siempre decimos mentiras, y por eso no se debe hacer tanto caso a las palabras como a la expresión".

Los actores que aparecen en el filme son "niños reales de 13 años, que hicieron la selección durante tres meses y no tenían experiencia en el cine ni en series de televisión".

Nakashima trabajó posteriormente durante seis meses con los jóvenes estudiantes: "Hablé con los niños sobre cómo reaccionarían ante hechos como los descritos en la película, y de ahí surgieron buena parte de los diálogos, que eran suyos".

El realizador japonés ya trabaja en el que será su próximo proyecto, en el que saldrá un monstruo, al estilo de Godzilla, del que avanza únicamente que "será un monstruo diferente de lo que la gente está acostumbrada a ver, pero puedo asegurar -añadió- que será muy aterrador".