Publicado: 10.08.2014 08:00 |Actualizado: 10.08.2014 08:00

Javi Poves, el regreso del futbolista 'antisistema'

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Fue un caso único en el mundo. Hace tres años, Javi Poves (Madrid, 1986) dejó el fútbol profesional por voluntad propia. Jugaba en el Sporting de Primera división. Tenía un contrato con el que ya ni sueña. Le había costado lo indecible. "Di mil vueltas hasta que llegué". Pero no era feliz y renunció. Ahora, con 27 años, vuelve a jugar al San Sebastián de los Reyes, donde se reencontrará con el fútbol de barrio, el que en su día le enamoró. Así que no habrá el peligro de que sea como antes. "Cuanto más dinero ganaba, más me alejaba del fútbol". Al fondo quedan los tres últimos años de su vida. Viajó por medio mundo y se hizo una promesa, la de convertirse al Islam, que tal vez cumplirá algún día. "El principal secreto de esta religión es el de ser una buena persona, no hay más", explica en esta entrevista con 'Publico.es', en la que no hay signo de arrepentimiento. "Yo sí puedo vivir con 1.000 €", añade.

¿Por qué vuelve a jugar al fútbol? ¿No es una contradicción en su vida?

No, no lo creo. Vuelvo porque me apetece. Vuelvo porque siento que tengo que volver. Vuelvo porque el fútbol de 3ª división será como una forma de reencontrare con el fútbol de mi infancia, no con el que dejé voluntariamente. Iré a entrenar en tren. Jugaré a 20 minutos de mi casa. Y vuelvo, sobre todo, porque estoy bien y no me importa el 'qué dirán'.

¿Sigue siendo el mismo hombre que dejó el fútbol?

Soy diferente. He cambiado. He viajado por el mundo y puede que hasta me haya hecho más radical. No tolero que nadie trate mal a los animales, al mar, a las plantas o a los animales. Habrá partes del ser humano que no entenderé nunca. Pero a la naturaleza sí, siempre, y por eso no tolero que nadie corte un árbol. Me puede volver muy agresivo. He viajado por países pobres en los que había un respeto cero a la naturaleza, gente que tiraba, como en Thailandia, plásticos al mar y se reía. Y yo por ahí no paso. No estamos aquí para vivir como cerdos. Ser pobre no significa que seas buena persona.

Le he preguntado por usted y me ha hablado de la naturaleza. Supongo que esta entrevista promete.

Bueno, ya lo veremos...

¿Por qué dejó el fútbol? ¿Por qué dejó una profesión envidiable?

No era feliz. Sé que el 99% de los chicos de mi edad hubieran querido estar en mi piel, ganar lo que ganaba yo que, aunque Hacienda se llevase la mitad, me dio, por ejemplo, para comprarme un piso de 75 metros cuadrados en la zona de Lavapies de Madrid. Pero no era feliz. No podía engañarme. Sabía que sólo el 0,01% de los chavales de mi edad llegan hasta donde había llegado y el que no lo hace tira la vida entera.

Pero usted llegó y renunció, qué rabia.

Mi diferencia es que pude elegir. Me pregunté, '¿eres feliz?' y vi que no. Así que busqué otros caminos para serlo. Me fui. Me dediqué a viajar y entre las cosas que encontré por el mundo fue a mi futura mujer que, como yo, había vivido por medio mundo. La diferencia es que ella ha sido bailadora profesional, habla seis idiomas, en fin un cerebro que ahora se ha tomado un descanso, porque está embarazada.

¿Vuelve usted entonces porque va a ser padre?

¿Al fútbol? No, no, si no voy a ser ni mileurista en el San Sebastián de los Reyes. No, no piense en el dinero, sino en mi regreso a Madrid. He vuelto porque esta ciudad me parece un sitio maravilloso para formar una familia. Y lo del fútbol pues lo que sucedió realmente fue que un amigo vio una foto mía en el WhatsApp, vio que me conservaba fuerte y me preguntó por qué no volvía. Y me tentó, esa es la verdad. Y apareció el San Sebastián de los Reyes. Y ahí estoy, porque en estos años he entrenado como nunca. He corrido como un bestia. He hecho todo lo que se pueda hacer fuera de un gimnasio. En realidad, soy más deportista que futbolista.

¿De qué trabaja ahora?

Ando por Madrid mirando con mi novia. Tenemos el proyecto de una cafetería, colaboro con una escuela de entrenadores, donde me muevo a comisión, en fin tengo que asentarme. Llevo un día viviendo en mi casa.

¿Se le acabaron los ahorros?

No, no tenía ningún saco. Quizá ahora gasto más con mi novia, porque una mujer necesita, como mínimo, ir a una habitación con baño. Pero yo he llegado a dormir a la intemperie, en hamacas en Camboya, a la orilla de la playa, o en el Amazonas de Brasil... nada de hoteles de 5 estrellas. Nunca estuve de vacaciones. Hubo días en los que que me preguntaba si valía la pena lo que estaba haciendo. Viajar así es duro. En Senegal llegué a pillar la malaria. Pero lo hice. Quería hacerlo.

¿Aprendió que no se puede vivir sin dinero?

El problema no es el dinero, sino como se gestiona ese dinero. En cualquier caso, cuando dejé el fútbol, yo nunca dije que fuese a vivir sin dinero, porque es imposible. Entonces sería un jeta. Y he encontrado a mucho jeta por el mundo. Y no. Yo no quiero ser como ellos. Pero a lo mejor yo no necesito 3.000 € al mes para vivir.

¿Y con 1.000 € se puede vivir en una ciudad como Madrid?

Si tienes la casa pagada, como es mi caso, sí. Yo no quiero coche, no tengo que pagar un seguro a todo riesgo. Me desplazo en una bicicleta eléctrica, que es una maravilla y que me lleva a todas partes, hasta a los entrenamientos. Luego, está como soy yo. Gasto lo mínimo imprescindible en teléfono, no bebo alcohol, no fumo, no tengo grandes gastos.

Pero aun así yo sigo preguntándome si tan corrupto estaba ese dinero que usted ganaba en el fútbol como para renunciar a él. No acabo de entenderle.

Hace poco, la hija de Blatter dijo que no entendía porque la gente de Brasil protestaba tanto por el Mundial si todo el dinero que se podía haber robado para su celebración se había robado ya. Imagine como tiene que estar el mundo del fútbol como para que una personalidad así diga una barbaridad como ésa.

Pero usted era un defensa del Sporting, no del Manchester United.

Yo entiendo que un jugador cobre lo que cobra. Es un hombre que da un servicio de espectáculo y si genera ese dinero, ¿por qué no va a cobrarlo? Pero ¿es lógico que un club, que está endeudado con Hacienda, se lo pague? Por ahí no paso, porque no entiendo ese tipo de sociedad. Luego, resulta que bajas por Lavapies y las calles están sucias porque no hay barrenderos suficientes. ¿Eso es justo?

El caso es que usted podía haber esperado unos años para tomar esa decisión, ¿no le parece?

Me lo ha dicho mucha gente, 'te fuiste cuando más podías trincar'. Pero ¿y lo qué he aprendido yo en estos tres años? Eso no lo cambio por nada. He llorado de pena y de alegría. He aprendido idiomas. He sido yo mismo. Y sí, vale que si no lo hubiera hecho, ahora podría tener 200.000 € más en mi cuenta del banco, no lo dudo. Pero yo elegí lo que hice, porque sólo tengo una vida y un cuerpo. Por eso estoy tranquilo. No engañé a nadie. Y quizá lo que más me dolió fue por mis padres: ellos habían hecho un sacrificio infinito para que yo llegase hasta ahí. Mi padre tiene un trabajo duro, es repartidor de Schweppes, y hay que procurar que cada día trabaje menos, porque ya lleva mucho. A veces, voy a ayudarle.

No renuncio usted solo, renunció toda su familia.

Quizá fui un poco egoísta, pero un día cuando el fallecido Preciado me preguntó 'Poves, ¿a usted que le pasa?' y le contesté que no era feliz me dijo que buscase la manera de ser feliz. Y esa pasaba por marcharme del fútbol. Si perdía la motivación, los rivales me iban a pasar por encima. Y no quería llegar a eso. Porque la motivación lo es todo en un deporte tan competitivo. Mire el caso de Messi ahora. ¿Por qué ha dejado de ser el de antes? ¿No ha podido ser por la motivación?

Para usted, viajar fue la solución.

Fue mi reacción primaria. Hubo gente que me acusó de huir. Pero en esta vida cada uno hace lo que le da la gana, y yo lo hice. Viajé hasta que me cansé de viajar y el día que volví a Madrid le dije a mi novia que no habrá más, al menos por un tiempo. He acabado agotado.

Gastó una fortuna en billetes de avión.

¡Qué va! Yo fui de Madrid a Méjico por 117 €; de Madrid a Teherán por 145 €... Si no viajas con fechas, se pueden conseguir verdaderos chollos y luego, una vez en los sitios, ya le he dicho que llegué a dormir en hamacas y tan feliz.

¿Qué dinero le queda en la cuenta?

Seguro que usted tiene más que yo...

Entonces no le preguntaré por la cantidad.

A mí me da igual que la saque, no me importa, otra cosa es que quedase bonito.

¿Y si ahora viniese una oferta del Atlético para acompañar a Miranda y Godin en defensa? ¿Dónde se quedaría aquel muchacho que abandonó el fútbol "porque estaba corrupto"?

Pero la cogería, no le engañaría. Porque entonces ya sí sería un caso único en el mundo. Llegar dos veces a Primera es algo que no ha hecho nadie en el mundo. Y yo lo haría. Pero ni lo pienso siquiera.

Además, tal y como ha hablado de su mujer, siempre queda la posibilidad de erigirla a ella como cabeza de familia, ¿no?

Mire por donde, en ese sentido sí he sido listo (risas). Puede ser la mujer más inteligente de Europa y se supone que en cuanto eche dos currículums... Pero, fuera de bromas, no, no tenemos prisas ni grandes intenciones de dinero. Siempre me acordaré de lo que decía Florentino Pérez que en su época álgida en los negocios no podía dormir ni tres horas, y ese hombre tiene dinero suficiente para 25 vidas.