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Javier Bardem exalta su dinastía familiar tras recibir su histórico Óscar

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El primer actor español en lograr un Óscar, Javier Bardem, quiso hacer de este acontecimiento una celebración de su dinastía familiar, para la que ser actor fue, en tiempos de la dictadura, una expresión de "libertad y valentía".

Exultante, extrovertido y con la felicidad clavada en su rostro se mostró Javier Bardem frente a los medios españoles en un hotel de Sunset Boulevard, horas después de haberse coronado como el Mejor Actor Secundario por su papel en "No es país para viejos".

"Quería, en caso de que llegara el milagro, resaltar la importancia de la dinastía de los Bardem", dijo el interprete, hijo y nieto de actores.

Pilar Bardem, su madre, es hermana de Juan Antonio Bardem e hija de Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro.

Javier Bardem tuvo un recuerdo especial para sus abuelos ya que les toco vivir en "una época en la que ser actor era una expresión de libertad y valentía por el régimen de Franco".

Por ello, aprovechó su turno de agradecimientos para recordar, en español, a sus ascendientes, aunque reconoció que se le olvidaron muchos nombres tras recibir el galardón de manos de Jennifer Hudson.

"Sólo tenía 45 segundos y mucha gente a la que agradecer, evidentemente. A mis amigos, a mi familia, a mi profesor de interpretación, Juan Carlos Coraza, a Bigas Luna, a Julian Schnabel, a mis agentes...", explicó.

También quiso resaltar la palabra "cómico", "muy denostada últimamente y que entraña orgullo e integridad".

No obstante, y a pesar de que todos los pronósticos le colocaban como máximo favorito en su categoría, él lo tenía muy claro: "Si algo he aprendido en estos meses es que no te puedes esperar nada".

"No responde a un criterio real -razonó- sino a una motivación subjetiva que puede dar lugar a otro ganador perfectamente; todos los candidatos eran unas bestias pardas y Philip Seymour Hoffman me parece uno de los mejores actores de la historia".

Pero el Óscar no significa que se haya convertido en mejor actor que él, según indicó Bardem. "Todo hay que medirlo desde el azar, nunca se sabe a quién le va a tocar".

El actor, que aún no es consciente del hito que ha logrado, aseguró que este premio no le va a cambiar.

"Esto es cine, te late, y si tienes suerte de poder elegir los proyectos, es fácil hacerlo porque sientes la necesidad de explicar eso; así he llegado hasta aquí y no hay nada que cambiar", afirmó.

Con un cigarrillo en una mano y una cerveza en la otra, totalmente relajado después de haber conseguido que doce personas que le acompañaban desde Madrid pudieran acceder al Teatro Kodak, Bardem dedicó unas palabras a los hermanos Coen, triunfadores de la edición 80 de los Óscar.

"Los Coen están como Alejandro Amenábar, que es un genio: siempre tienen un estado de ánimo muy ecuánime", dijo el intérprete.

"Su premio y el de Mejor Película me han alegrado más que el mío, porque desde que vi 'Sangre Fácil' siempre soñé con trabajar con ellos", dijo.

A lo largo de estos días, el español ha hecho hincapié en la idea de la "distancia" requerida para que el Óscar no le aleje de la realidad.

"Es un premio que recibo con agradecimiento y honor, pero con distancia, porque eso no es lo importante, sino creer en lo que haces", aseveró.

Muchos consideran a Bardem el embajador del cine español en Hollywood, pero el actor cree que "las puertas llevan abiertas desde hace mucho", y la prueba más irrefutable de ello es que los cuatro ganadores en las categorías de la interpretación han ido a parar a europeos.

¿Qué objetivos se plantea ahora Bardem? A corto plazo, "emborracharse", pero en el futuro "recogerse y ver lo mismo que veía hace 24 horas: proyectos difíciles, y no tener ansiedad ni prisas por llegar a ningún sitio", manifestó.

"No es país para viejos" es la cinta que ha paseado desde mayo por todo el mundo y que le ha deparado la gloria de Hollywood. "Es un orgullo representar mi trabajo con los Coen, pero me he quitado un peso de encima por el cansancio", admitió.