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Javier Limón: "Prefiero prostituirme yo a prostituir mi música"

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Es el productor de moda desde que arrasó con "Lágrimas Negras" y los mejores músicos del mundo comenzaron a visitar su estudio-hogar Casa Limón, un templo improvisado de donde Javier ha exprimido ahora su segundo álbum, titulado "Son de Limón", en el que participan Chucho Valdés, Buika, La Negra o el Paquete.

"Prefiero prostituirme yo a prostituir mi música", asegura Javier Limón en una entrevista con EFE mientras se sienta con un café en uno de los dos sofás de cuero de su madriguera artística, Casa Limón, situada en los bajos de un barrio obrero madrileño.

Inmediatamente, añade poco menos que una declaración de intenciones, afirmando que para él "la música es sagrada", que "no estaría en ella a cualquier precio" y que "la de calidad está al margen de las crisis de la industria".

En ese mismo sofá, que mira directamente a la mesa de control y a las dos peceras de grabación, una de ellas con un piano de cola en el que puede leerse la firma de Bebo Valdés, han palmeado por bulerías en los últimos ocho años nombres como el propio Bebo, Andrés Calamaro, Paco de Lucía, El Cigala, Carlinhos Brown, Jerry Abril, Luz Casal, Soledad Giménez, Potito o Morente.

"Era una peletería y al principio estaba lleno de escombros", dice señalando alrededor, "yo mismo hice el diseño acústico porque no tenía pasta y ahora le tengo muchísimo cariño, hemos vivido mucho aquí", explica entre risas Limón, que estuvo a punto de dejar la música antes de vender cerca del millón de copias con "Lágrimas Negras" y obtener un Grammy latino al mejor productor.

Como si de un director que cine de autor se tratase, Limón ha orquestado para este "Son de Limón" un equipo de sólidos artistas, "todos amigotes", que han interpretado con talento el guión que él mismo ha escrito, una fórmula coral que ya utilizó con éxito en su primer álbum, "Casa Limón".

En este segundo trabajo se atreve además con un primer plano a la guitarra en el tema "A la orilla del alma", algo que, asegura, le ha costado muchas horas trabajo y de superación. "Nadie como Paco de Lucía a la guitarra", destaca, "es el genio más importante que conozco. El otro día, por ejemplo, Chick Corea le escribió un email porque quiere tocar con él como sea. Para mi está Lorca, Picasso y Paco".

Dice componer algo todos los días "como una necesidad", y guarda todas esas ideas primigenias en archivos que llama "huchas", así que cuando quiere hacerle un regalo-canción a un amigo rompe y desarrolla una de esas huchas o, como ahora, cuando quiere hacer su disco, rompe todas y elige sus niñas bonitas.

Entre ellas, la bulería "Habanerías" que canta Buika y dedica a Bebo, el bolero "Consuelo y Candela" en el que participan Iván González y Kiki Ferrer, la rumba "Laberinto de Canela", el tango por soleá "Pregúntale al mar" que canta Dany Noel o "Agua de Limón", dedicada a Calamaro. Así hasta 12 temas llenos de genio flamenco y ramalazo de latin jazz.

"Un buen músico tiene que conocer sus raíces y, a la vez, tener ganas, capacidad e ilusión por evolucionar", expone tajante este madrileño de origen onubense, que pasó media infancia en Huelva y a los 16 años se fue a Nueva York para aprender blues y jazz.