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Javier Marías: "El Estado no tiene por qué darme nada por ejercer mi tarea de escritor"

El autor de 'Los Enamoramientos' deja claro que el rechazo al Premio Nacional de Narrativa no debe ser interpretado como una bofetada al Gobierno del PP

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Ni bofetada al Gobierno del PP ni desdén hacia los que le han otorgado el Premio Nacional de Narrativa. Javier Marías ha rechazado el galardón, dotado con 20.000 euros, por una cuestión de coherencia. 'Hubiera sido una sinvergonzonería aceptarlo', explicó en una rueda de prensa, donde insistió en que su actitud tiene una sola explicación: ser 'consecuente' consigo mismo.

El autor de Los enamoramientos, que le valió el prestigioso premio concedido por el Ministerio de Cultura, insistió en que su decisión de mantenerse al margen de invitaciones y premios concedidos por instituciones públicas españolas viene de lejos. 'En este país hay una tendencia a politizarlo todo', afirmó Marías, quien aseguró que tampoco aceptaría el galardón si el PSOE detentase el poder. 'Mi postura viene de antiguo. El Estado no tiene por qué darme nada por ejercer mi tarea de escritor, algo a lo que nadie me obliga y he elegido yo', añadió el novelista.

Marías confía en que su actitud no se vea como un feo. 'Lamento no poder aceptar lo que en otras épocas habría sido motivo de alegría', reconoció el escritor de Corazón tan blanco, quien agradeció el fallo de los miembros del jurado aun a sabiendas de que lo iba a rechazar. 'Me han comentado desde el Ministerio que consideraron que no era asunto suyo y, por eso, debo agradecérselo'.

Descartada la motivación ideológica, subrayó que tampoco se trataba de una suerte de venganza motivada porque su padre, el filósofo Julián Marías, no hubiese recibido el Nacional de Ensayo. 'Pensé que si él no mereció ese premio, a lo mejor yo tampoco', matizó el autor de Tu rostro mañana, a quien le chocó que en su día tampoco lo recibiesen Benet, García Hortelano o Mendoza. 'Algunos muy malos', a su juicio, sí fueron laureados. Y otros, 'alejados del poder' y alérgicos a los reconocimientos, aceptaron los premios nacionales cuando finalmente llegaron, según él.

Marías confesó que hace cuatro años, cuando publicó Veneno y sombra y adiós, su editora le llamó para anunciarle que estuviese preparado porque podrían concederle el Nacional de Narrativa. Aunque finalmente no fue así, ya que se lo llevó Vicente Molina Foix, su respuesta fue negativa. 'Siempre he dicho que nunca recibiría un premio institucional', insistió hoy ante la prensa. 'Y si hubiera estado el PSOE en el poder, hubiera hecho lo mismo'.

También reveló que sus compañeros de la Real Academia Española lo propusieron en su día para el Cervantes, aunque antes de la segunda ronda de deliberaciones logró frenar la candidatura. Más allá del 'feo', Marías no quiere ser vinculado a ningún partido, institución o Gobierno. 'Hay gente que considera que son prebendas o premios a determinadas actitudes. Yo soy independiente', reiteró el literato madrileño, quien no quiere 'verse involucrado' en supuestos 'favoritismos'.

Finalmente, aunque la razón de su rechazo no se debe a que el PP esté instalado en el Gobierno, Marías reconoció que podría ser un motivo más entre otros muchos. 'Aceptarlo y donar el dinero habría sido demagógico', le respondió a una periodista sobre tal posibilidad. 'Es mejor que el Ministerio lo destine a lo que le parezca y ojalá que sea a las bibliotecas públicas, con un presupuesto de cero euros para 2013, algo escándaloso'.

A algunos, reflexionó, su actitud les parecerá mal y a otros, bien. 'Intentarán verlo, en este país tergiversador, como un rechazo abierto al actual Gobierno'. Sin embargo, sentenció Marías, 'cuando termine esta reunión me iré tranquilo a casa'. Con el deber cumplido: un no que ha tardado años en llegar.

Hace dos años, durante el Gobierno socialista, Santiago Sierra rechazó el Premio Nacional de Artes Plásticas, dotado con 30.000 euros, por 'sentido común'. El artista explicó entonces que no estaba dispuesto a renunciar a la libertad que le había otorgado el arte. Sus motivos, entre otros, los explicó en una carta: 'Un Estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto [...]. Un Estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un Estado empeñado en el desmontaje del Estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local'.

No fue el único que se negó a recibir uno de los prestigiosos galardones que otorga el Gobierno. El ilustrador Daniel Gil repudió una distinción extraordinaria en los Premios Nacionales de Diseño de 2001, en este caso convocados por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Y Els Joglars, la compañía teatral dirigida por Albert Boadella, también se negó a recibir el Premio Nacional de Teatro en los noventa.