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Javier Saénz Cosculluela: "En la obra pública no notamos paro"

Presidente de la patronal de constructoras medianas Aerco. Sin nostalgia de su paso por el Ministerio de Obras Públicas, pide más inversión del Estado

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El campechano ex ministro de Obras Públicas (de 1985 a1991) y ex presidente del Grupo Socialista en las Cortes, Javier Sáenz Cosculluela, trabaja hasta los fines de semana para compatibilizar su trabajo de abogado con el de presidente de la patronal de constructoras medianas, dedicadas a la obra civil, Aerco. Este riojano de 64 años asegura que no añora la política, pero se entusiasma recordando la Transición. Todo halagos para el ministro José Blanco, pide más inversión y está dispuesto a batallar si las grandes quitan terreno a las medianas.

¿Remontará antes de final de año la obra pública?

El ministro sostiene que las dificultades presupuestarias son evidentes y está pensando en la financiación privada de infraestructuras. Hará propuestas que pueden reincentivar la inversión y ha dicho que habrá una inversión similar a la media de la legislatura pasada, es decir, unos 12.000 millones.

¿Es suficiente?

Va a ser menos que el año pasado, pero estamos en una situación de emergencia y el momento no es para hacer filigranas. Con la iniciativa privada es posible lograr un nivel de inversión pública coherente con el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) que va a revisarse este año. El panorama es, en cierto modo, tranquilizador.

¿Y la inversión extra de 15.000 millones con dinero público-privado?

Es razonable. Lo ideal es que la mayoría tenga origen presupuestario.

¿Es posible un acuerdo con la banca para que también las constructoras medianas puedan entrar en obras de dinero público-privado?

Vamos a colaborar en la participación privada, pero pedimos que las obras tengan una dimensión razonable, de 50 millones de euros, y participar en la revisión del PEIT junto a las otras patronales, Seopan [de las grandes constructoras] y Anci.

¿Abusan las grandes de su posición de dominio?

Todas las grandes tienden a hacer valer su poder siempre. No las vemos como enemigas, sólo como competidoras. Pero nos necesitan: las grandes son, sobre todo, organizadoras de obra que subcontratan.

Pero David Taguas, presidente de Seopan, pide cambiar los criterios del permiso para concurrir a obras y así restringir el número de constructoras.

Que diga por qué, si hay causas objetivas. Hace poco se planteó esa cuestión y la Comisión Nacional de la Competencia dijo que 'de ninguna de las maneras'. Lo que no puede ser es disminuir el volumen del sector con zancadillas.

¿Volverían a dar la batalla en Competencia por este permiso como en el pasado?

Sin duda. Si se plantea ese problema en el Gobierno, nos preguntarán y sabremos argumentar que es cuestión de solvencia técnica y económica y todas nuestras empresas tienen el máximo nivel de clasificación.

¿La construcción no volverá a ser la misma porque no recuperará el peso en la economía ni en el empleo?

El subsector de vivienda, en el que no tenemos nada que ver, será mucho menor. En la obra pública, quedan tantas infraestructuras por hacer que el impacto sería a largo plazo. En estos momentos, en la obra pública no se puede hablar de paro, no lo notamos porque estamos con las adjudicaciones del momento álgido, de 2008, 2007 y 2006. El problema es a futuro porque cae la licitación.

Usted que fue ministro, ¿qué consejo le daría a Blanco sobre la crisis?

Yo no doy consejos, pero la primera regla de un gestor público es constancia y trabajo, y el ministro la está cumpliendo a la perfección.

¿No le cambiaría la etapa de ministro?

Yo viví la de la Transición, en el primer Gobierno socialista, y fue muy bonito. Decidimo convertir la inversión pública en un arma clave contra la crisis, como hizo Roosevelt. Felipe González la abordó en 1982 con un formidable plan de inversiones.

¿Cuánto tiempo tardó en tener efectos reales?

Tuvimos momentos florecientes a partir del año 1986.

¿Qué diferencia esta crisis?

Es universal, parece que los economistas no saben explicarla y ha disparado definitivamente la reflexión medioambiental.

Visto el panorama, ¿es mejor estar en el lado de las empresas que en el Gobierno?

Todo es interesante. Donde hay problemas, hay capacidadcreativa y se divierte uno.

¿Cuál fue su gloria y cuál su cruz?

La cruz fue que España se incorporó a Europa con una industria muy obsoleta y no pudimos incorporar con celeri-dad programas medioambientales que hubieran arruinado el sector. No hicimos milagros, pero fijamos pautas,como el AVE o las autovías.

¿No añora la política?

No. Todo en la vida tiene etapas y a lo mejor a algunos les supone un trauma dejarla, pero yo estoy muy feliz.