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Un jefe de la mafia niega vínculos con un socio de Berlusconi

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Por Wladimiro Pantaleone

Un jefe de la mafia que actualmente se encuentra en prisión dijo el viernes a un tribunal italiano que nunca tuvo relación con un socio cercano de Silvio Berlusconi, generando dudas sobre el testimonio de otro mafioso que vinculó al primer ministro con la Cosa Nostra.

El jefe de la mafia siciliana Filippo Graviano, quien cumple varias condenas perpetuas con su hermano Giuseppe por su participación en una campaña de ataques del crimen organizado en 1993, negó haber buscado ayuda de políticos o tenido contactos con el senador pro-Berlusconi Marcello Dell'Utri.

Ante una pregunta sobre si conocía a Dell'Utri de forma directa o indirecta, Graviano respondió a través de un vídeo al tribunal de Palermo: "No".

También indicó que nunca había buscado protección política, ni tampoco cooperar con magistrados después de su arresto en 1994.

"No había necesidad de pedirle ayuda a nadie", comentó. "No había nadie que tuviese algo que prometerme", aseguró.

Berlusconi no está vinculado formalmente con el caso que se está tratando en Palermo, una apelación de Dell'Utri contra su condena de nueve años de cárcel por asociación con la mafia, que arrojó nuevas evidencias de supuestos vínculos entre el primer ministro y el crimen organizado.

El primer ministro dice que las acusaciones son infundadas y forman parte de una campaña de corte tendencioso para derrocar a su Gobierno, el tercero que preside desde 1994, después de construir la mayor red privada de televisión de Italia, Mediaset.

Además indicó que su Gobierno ha sido el más severo en la lucha contra la mafia y descartó la evidencia llevada ante el tribunal por el mafioso convertido en testigo Gaspare Spatuzza, quien actualmente está en prisión y le vinculó junto a Dell'Utri al clan de Graviano.

Berlusconi ha calificado el testimonio de Spatuzza como una venganza de la mafia.

El líder conservador de 73 años se ha enfrentado a varias acusaciones desde que en octubre el Tribunal Constitucional de Italia revocó una ley que le garantizaba inmunidad de ser procesado, abriendo paso a juicios por fraude y corrupción.

Su imagen también resultó deteriorada por un escándalo sexual y un polémico divorcio, a pesar de que aún disfruta de un nivel de popularidad cercano al 45 por ciento.

Berlusconi negó el viernes informaciones publicadas en varios medios que indicaban que estaba considerando celebrar elecciones anticipadas.