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Joan Barril dice que se lo pasó "muy bien creando un hermano ficticio de Fidel Castro"

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El escritor Joan Barril defiende y reivindica el derecho de las personas a cambiar, una cuestión siempre presente en su última novela "Les terres promeses" (Las tierras prometidas), en la que dice haberlo pasado "muy bien" creando a Santiago, un hermano ficticio de Fidel Castro.

Ganador con este título del premio Sant Joan, ahora publicado por Edicions 62, el periodista traslada al lector hasta el pequeño aeropuerto de Cayo Tendido, una pequeña isla del archipiélago cubano, y desde allí, de la mano de una anciana, llamada Lucía, le introduce en el año 1958, cuando Fidel estaba a punto de entrar en La Habana.

En el relato, Santiago Castro es un joven formado en Estados Unidos, inventor de la tarjeta Visa, que pasea por Nueva York como por el malecón de la capital cubana y que incluso tiene contactos con John Fitzgerald Kennedy.

En una entrevista a Efe, Barril comenta que ha querido reflexionar sobre qué hubiera ocurrido con la revolución cubana de haber contado en aquel momento con una ingente cantidad de dinero.

"Como mejor me lo pasé a la hora de abordar el argumento fue imaginándome a este personaje, al que quise verosímil y al que llevo a tener un dilema respecto a lo que están haciendo sus hermanos", rememora.

Por otra parte, reconoce que abordar una cuestión como ésta -la revolución cubana- tiene su qué, puesto que le cuesta "mantener el escepticismo hacia determinados mitos de juventud".

En este sentido, admite que en otros tiempos él había mirado con otros ojos el cambio de gobierno en Cuba. "Toda mi cosmogonía se ve alterada, porque los protagonistas todavía están vivos, lo que no ocurre con otros revolucionarios como Lenin. Además, Fidel ejerce aún su liderazgo, lo que hace difícil aseverar que lo que allí ocurre es malo", apostilla.

De todas maneras, Joan Barril no tiene ningún problema en lamentar que en el país caribeño "no hay libertad de expresión ni de movimientos, con la pena de muerte instaurada, y con un nivel de vida que no es el de Alemania".

Remarca, sin embargo, que no ha querido "pasar cuentas con la revolución de Castro", sino dar a conocer su postura de que "hay un momento en el que las revoluciones deben evolucionar".

A pesar de incidir en su reivindicación del derecho a cambiar, Barril argumenta que en un sólo caso, el de la paternidad, "no se puede cruzar la línea roja".

En su opinión, "todo se puede cambiar menos la paternidad" y asegura que "se puede cambiar de mujer, de patria, de ideas, de oficio, de amigos, lo que incluso, en ocasiones, es sano y una forma de renacimiento, pero el hecho de haber tenido un hijo es algo que uno no puede modificar, es para siempre".

Todavía inmerso en la promoción de esta novela moral y humanista, en la que cada frase está cuidada al detalle y en la que el lector encontrará sentencias como que "la ostra es la caja negra de todos los naufragios", Barril está ya trabajando en un ensayo sobre "Lo que queda del progre" y en otra novela en la que la idea de la masculinidad estará muy presente.

Nacido en Barcelona en 1952, Joan Barril, que actualmente dirige y presenta cada noche "El cafè de la República" en Catalunya Ràdio, cuenta en su haber con algunos premios literarios como el Ramon Llull por "Parada obligatoria", de 1998, o con el premio nacional de Televisión por el espacio semanal "L'illa del tresor", que se emitía hace unas temporadas en el canal 33.