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Joan Herrera: "Lo que ocurra en Catalunya dependerá de lo que proponga España"

LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUEL

'No se nos ve como parte del problema. Pero otra cosa es que tampoco se nos vea como parte de la solución'. Así entiende Joan Herrera el momento que viven las organizaciones de izquierda, en un contexto de desprestigio de los grandes partidos de la austeridad, PSOE, PP y CiU, y de irrupción de lo que muchos han venido a llamar 'la nueva política', que a nivel español se expresó el pasado 25 de mayo con la irrupción de Podemos y, en el marco catalán, la iniciativa Guanyem Barcelona. Los tiempos se aceleran.

'Rescatar los bancos con valor de 116.000 millones de euros a cambio de nada no es democracia' 

'Hace un tiempo parecía que había escenario en Catalunya, pero no lo había en España', comienza a explicar el Coordinador Nacional de Iniciativa per Catalunya Verds en una conversación en la redacción de Público. La novedad, según entiende, es que 'ahora hay partido también en España'. Y recuerda lo que decía el filósofo Toni Domènech: 'En España hay cambio de régimen cuando hay crisis social, crisis democrática y crisis territorial', lo cual ha cristalizado en torno a la abdicación y herencia del trono de la Casa Real sin consulta democrática. Ante este escenario, 'hace falta una nueva política, quien piense que con lo preexistente bastaba creo que se equivoca'. 'Yo no pido que sean republicanos, pido que sean democráticos', sentencia.

¿Cuánta desigualdad puede soportar una democracia? Es el título de su último libre, el cual está presentado estos días en Madrid. 'Es posible una democracia de baja intensidad en la que vas a votar cada cuatro años pero en la que no hay ningún contrato social. Todos tenemos ejemplos de sociedades tremendamente desiguales pero con una democracia formal. Para mí eso no es democracia. Rescatar los bancos con valor de 116.000 millones de euros a cambio de nada no es democracia', asegura, explicando la tesis del libro. Y añade una pregunta más: ¿Cuánta democracia necesitamos para conseguir la igualdad? 'Lo que hace falta es hablar de democracia, democracia económica, democracia deliberativa. Son vasos comunicantes, no hubiéramos tenido tanta desigualdad con mayor calidad democrática. Y esa desigualdad está en el origen de la crisis'.

La consulta y la cuestión nacional

'Hay un independentismo que quiere romper con España, pero hay aún más gente que quiere romper con esta España' dice Herrera sobre la posición de amplios sectores de la población catalana, entre la que él mismo se incluye. El problema no sería España, sino 'esta' España. En una entrevista hace dos años en Público afirmó: 'Yo no me siento independentista. Me siento federalista agotado de España'. En este tiempo ha tenido tiempo para cansarse más de España, pero, por primera vez en mucho tiempo, ve esperanza. 'El 8 de abril, cuando vine al Congreso de los Diputados dije que la reivindicación catalana conectaba con muchas otras reivindicaciones de otras partes del Estado, con la Marea Blanca de Madrid, con la Marea Verde de Baleares y tantos otros movimientos. Hay una España en el poder que se cierra en banda ante cualquier posibilidad democrática, y se cierra tanto para la cuestión catalana como para el modelo de Estado o los recortes'.

'La reivindicación catalana necesita aliados en el resto del Estado' 

'Yo pienso que la España gobernante no ofrece nada ni propone nada. Pero hay muchas otras Españas que sí', sentencia. Hay expresiones de lucha democrática que no había hace dos años. Por eso, hoy más que nunca, se muestra convencido de que 'la reivindicación catalana necesita aliados en el resto del Estado'. Igual que Antonio Baños en su libro La rebelión catalana dice que España ha de mirar la ola que le viene de Catalunya, 'allí tendremos que empezar a ver también las olas que vienen del conjunto del Estado. Ahí está Podemos y también están pasando cosas relevantes en el País Valencià y Galicia'.

'El escenario catalán actual sólo se solventa mediante la consulta. Hay una mayoría muy cualificada de la gente que quiere que haya consulta y va a haber consulta' dice convencido Joan Herrera, aunque reconoce que 'el PP y la dejación del PSOE van a hacer lo imposible para que no se produzca el 9 de noviembre'. Ante la posibilidad de que el Govern recule ante la presión de Estaña, el portavoz de ICV avisa que 'no valen salidas en falso'. Y, al mismo tiempo, desde la izquierda, tanto la que defiende el derecho a decidir como la netamente independentista, no quieren que el debate sirva a Mas para tapar sus vergüenzas. Se oponen a 'este intercambio entre derecho a decidir por recortes, como si con la independencia se fueran a acabar estos recortes. La realidad es que de camino a la independencia están vendiendo el país a trozos'.

'En Catalunya tendremos que empezar a ver también las olas que vienen del conjunto del Estado'

¿Votará Joan Herrera indepedencia? 'Lo que decida mi organización. Cuando se plantee la consulta habrá una discusión interna sobre qué hará ICV. Es tan plural como la sociedad catalana, en el que hay gente que votará Sí-Sí, gente que votará Sí-No e incluso gente que votaría No-No. Aunque la posición del partido es que en el primero de los Sí vamos a estar inequívocamente'. Así, recuerda que muchos dijeron que en este escenario de polarización entre independentistas y españolistas una postura como la suya era imposible: o con unos o con otros. 'Pero se equivocaban y en las citas electorales hemos ido creciendo', sostiene.

Lo que defiendan cuando llegue el momento de votar 'dependerá de lo que esté ocurriendo en España'. 'Es distinto de si España hace una propuesta confederal o que no se haga. Lo que pase en Catalunya depende de lo que proponga España'

Las Syrizas

Son tiempos de rechazo a las formas de partido tradicional, tal y como expresaba el movimiento 15-M y prueban nuevas experiencias políticas. ¿Afecta esto también a los partidos de izquierda? ¿Y a ICV? 'Hay un rechazo a los partidos mayoritarios, hegemónicos. Pero formaciones como la nuestra o la Izquierda Plural no sufren ese rechazo', dice, convencido de que ICV es parte necesaria de las fuerzas de cambio. 'Es en este marco en el que tenemos que ir hacia un escenario de confluencia. Confluencia significa la construcción de una nueva política'.

Recuerda lo que decía Gramsci: 'Las ideas no sirven para el cambio si no tienen organización política'. Eso sí, dice que tienen que ser organizaciones distintas, más adaptados a los nuevos tiempos y los cambios sociales acaecidos. El momento es ahora. 'Vemos una sociedad desestructurada, donde lo público no tiene un papel central, donde destruyen el mundo del trabajo como espacio de socialización y generación de conciencia de clase, amputan el municipalismo, impidiendo que lo local sea el lugar donde tiene sentido la política, están impulsando cambios irreversibles (...) Si no es ahora, ¿cuándo?'

Y vuelve a Gramsci, otra vez: 'Lo viejo empieza a morir y hay distintas reacciones. Una reacción es la abdicación, como hemos visto. La cuestión es si irrumpimos o si aspiramos a ganarles, sabiendo que el acceso a las instituciones no nos da el poder, pero se pueden abrir cambios enormes'. 'En Nou Barris la asociación de vecinos te garantiza que si te desahucian ellos le dan una patada en la puerta en una casa y te consiguen un techo. A mí eso me parece muy bien, pero creo que eso lo tienen que hacer las instituciones públicas. Y para eso ha de haber una correlación de fuerzas distinta', dice.

Desde ICV, al igual que la CUP o la propia Ada Colau, también piensan que el mejor escenario para la confluencia y 'recuperar el sentido de la política' es el municipal. 'No en todos los escenarios se va poder sumar, pero hay que poner todo el esfuerzo en caminar hacia la confluencia. Construir una nueva cultura política. Pero es no viene de un día para otro, Syriza no se construye de un día para otro, en América Latina tampoco'.

'Hay una generación joven que sabe que no basta con la movilización, sino que se necesita la articulación política'

Respecto a Guanyem Barcelona, se apunta un tanto: 'Coincide con los análisis que veníamos planteando desde hace mucho tiempo.No somos ajenos a nada. Nos felicitamos de la iniciativa'. 'En ese sentido, espero que cuaje. Quien piense que va a ser fácil se equivoca. Pero lo más difícil será el 26 de mayo, tenemos que tener capacidad para transformar', añade. Sin embargo, en la iniciativa lanzada por Colau, Jaume Asens y Joan Subirats se aprecia una firme apuesta por el elemento 'ciudadano', dejando atrás, en parte, las siglas y las estructuras de los partidos políticas. Pero él insiste en que ha de haber 'haber un reconocimiento mutuo de las capacidades de los distintos actores, si lo que queremos es confluir'.

Pero confluir no se trata solo de sumar. 'Hay quien dice que las sumas no suman, porque restan por los lados, a no ser que consigas un escenario ganador. Eso es que la madre a la que le han quitado el profesor de apoyo de su hijo tenga ilusión en que puede recuperar la política'. A continuación, relata cómo él cada semana va a uno de los barrios metropolitanos de Barcelona, a reunirse con asociaciones y colectivos vecinales y movimientos sociales. 'Nunca he llegado a casa como vuelvo ahora después de estas visitas'. Ve que en la gente, por la base, va calando el 'sí se puede'.

'Las sumas no suman, porque restan por los lados, a no ser que consigas un escenario ganador' Sin embargo, desde algunos movimientos y formaciones como las CUP, o la propia Ada Colau, les acusan de haber sido responsables en el ayuntamiento de Barcelona de muchas políticas que ahora critican. También en la memoria queda que fue Joan Saura, el ministro de Interior de ICV durante el útlimo tripartito, el que ordenó el desalojo de los estudiantes antibolonia de la Universidad de Barcelona y las cargas contra las movilizaciones posteriores. Herrera prefiere 'no entrar' en la crítica de la CUP, y con respecto a la gestión de ICV en el ayuntamiento asegura que 'es verdad que en Barcelona hubo procesos de transformación, algunos negativos y otros interesantes. Hubo políticas en algunos barrios que crearon una gran cohesión, de la mano de Ricard Gomà, y hoy se están desmantelando. Votamos en contra de muchas iniciativas y nos opusimos activamente, no tenemos la culpa'.

La unidad para el cambio y el cambio para la unidad

Izquierda Unida ha iniciado un proceso de renovación, con la apuesta por Alberto Garzón para tejer la convergencia y las primarias abiertas. ¿Necesita ICV una renovación? 'En ICV nunca ha habido un problema con la renovación, fuimos el primer partido en Catalunya que hizo primarias, no sólo para escoger a los cabezas de lista sino también para elegir lo que antes eran presidentes y ahora coordinadores nacionales. Nosotros estamos pensando sobre los escenarios de confluencia desde hace tiempo', responde. Y hace gala de partido: 'Tenemos la convicción de que esta organización está viva, funciona y es útil para cambiar las cosas, aunque nos suficiente por sí sola. ICV tiene cosas negativas, pero lo positivo es que hay enlace generacional'.

'La irrupción de Podemos nos permite empezar a pensar en ganar' ¿Y Podemos? 'Lo que expresa Podemos es la capacidad de incorporar mucho malestar. En toda Europa el malestar se ha canalizado a través de expresiones de extrema derecha y populistas. Hay dos excepciones, la griega y la española y catalana. Y Podemos es uno de los artífices. Esta irrupción nos permite a todos pensar en ganar', dice sonriendo. Recuerda un acto en el que ha participado con Íñigo Errejón, jefe de campaña de Podemos, en el que este joven politólogo habló de cómo las ventanas de oportunidad se cierran igual que se abren. 'La reacción del régimen no va a ser solo un cambio en la jefatura del Estado, va a haber más reacciones. Las cloacas del Estado no son solo de España, también habrá reacciones de las cloacas europeas'.

'Hay que mirar otros momentos y a América Latina, el único continente donde se reducen las desigualdades', dice. 'Desde finales de los 90 y principios de los 2.000 hubo un reconocimiento de legitimidades entre movimientos y partidos. Los movimientos comprendieron que en el marco institucional es donde se pueden producir cambios más profundos que el espacio de empoderamiento que significan los movimientos. Tomemos nota. En cada sitio se ha hecho diferente, no es lo mismo Uruguay que Brasil, Brasil que Ecuador, Ecuador que Venezuela, Venezuela que Bolivia... Cada uno lo ha hecho como ha podido y nosotros lo tenemos que hacer a nuestra manera. Pero hay que hacerlo. Porque ellos sí utilizan las instituciones para desempoderarnos'.

Aterrizando en las oportunidades de cambio en España y Catalunya, piensa que 'el 15-M es una de las expresiones de movilización popular más impresionantes que ha habido, que ha cambiado la conciencia de una generación entera. Pero el 20-N significa la mayoría absoluta de quien nos está robando los derechos'. La movilización ha de ir acompañada de alternativa política, como ya tuvieron claro los primeros movimientos obreros del siglo XIX. Y las movilizaciones y momentos de cambio van por oleadas. 'Ahora hay una generación joven que sabe que no basta con la movilización, sino que se necesita la articulación política'.

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