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Jordi Coca dice que "la vedette Christa Leem es un referente histórico del music hall"

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Encima de la mesa del escritor Jordi Coca, como dejadas caer, se pueden ver unas fotografías de la vedette Christa Leem, la artista homenajeada en su novela "La nit de les papallones", que el autor considera un "referente histórico" del music hall en la España de la Transición.

Ganador con esta obra del último premio Sant Joan, Coca anda estos días acompañado por varias imágenes de la artista fallecida en 2004 -en una aparecen juntos- y se encarga de explicar a quien quiera oirle que aunque su relato se basa en la peripecia vital y profesional de quien fuera una profesional del striptease no ha construido un "biopic" (biografía) sobre ella.

En una entrevista con Efe indica sobre este hecho que él no es periodista sino novelista y quería, cuando se puso ante la página en blanco, "tener total libertad para construir una historia que, aunque gira en torno a unos hechos reales, cuenta con unos protagonistas que no lo son".

La narración, que acaba de publicar Edicions 62, se centra en el personaje de Carla, un ser auténticamente libre, en la Barcelona gris de los primeros setenta, de aparición fulgurante en los escenarios y descubierta por un oscuro periodista que se mueve por los tugurios de la noche.

El autor barcelonés empezó a trabajar en la novela por "culpa" de Rosa Regàs, después de que ésta, hace más de una década, le encargara un texto sobre lo que quisiera relacionado con la capital catalana y él le entregó uno en el que describía lo que conocía del popular teatro de El Molino.

Sus conocimientos sobre el lugar, agrega, son debidos, en parte, a un proyecto editorial de mediados de los setenta que no acabó cuajando, junto con Joan Castells y el fotógrafo Joan Fontcuberta y que les tuvo muchas horas en el local.

"Siempre pensé -rememora ahora Coca- que aquel texto que me pidió Regàs podía convertirse en una novela y hace un tiempo empecé a darle forma y a encontrar el tono, en parte, a través del personaje del periodista-narrador que permite ver la evolución de Carla hacia la caída".

Volviendo a la Christa real, reconoce el escritor que no la conoció tan bien como su periodista-narrador, pero fue alguien que le impactó desde el primer momento en que la vio, porque "no sólo se desnudaba, sino que enseñaba su vulnerabilidad, su soledad, lo que también veía alguien como Joan Brossa, una de las personas más importantes de mi vida y que también quedó atrapado por ella".

A su juicio, fue una mujer que "hizo algo completamente nuevo y que rompía con todas las convenciones del music hall en España".

Al personaje de Carla, precisamente, lo ha mostrado como "un ser vulnerable que acaba pagando la factura y los platos rotos de un determinado momento histórico".

Preguntado sobre el legado que ha dejado la artista, Jordi Coca sostiene que "aparentemente no queda nada de ella, porque el mundo del music hall continúa siendo como era antes de su aparición y, sin embargo, creo que es un referente histórico en este ámbito, ocupa un lugar central y hay en este país un antes y un después de ella".

La novela no orilla la decadencia de la actriz y su relación con todo tipo de drogas y Coca no puede evitar escribir que se trata de "otra maravillosa mariposa blanca con polvo dorado en las alas, que morirá quemada".

A pesar de que los principales protagonistas de su historia no son reales, a lo largo del relato sí aparecen otros que lo son, como la señora Fernanda del Molino y las artistas la Maña, la Bella Dorita, Merche Mar o Joan Estrada, uno de los mejores amigos de la vedette, y a quien Coca dio a leer la primera versión de la novela.