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Jordi Galcerán trae Cancún a Barcelona

  

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Lleva tres meses en Nueva York. 'Viviendo, simplemente', dice, tan tranquilo. Escribe para tele, ve tele, se empapa de las series americanas de la tele ('¡Son buenísimas!'). El dramaturgo Jordi Galcerán (Barcelona, 1964) se ha pasado por su ciudad natal para asistir al estreno de su comedia Cancún.

Es un autor consagrado. Las mieles le llegaron con El método Gronholm (2003), de la que se han hecho cerca de 100 versiones en toda Europa. Pero el primer punto de inflexión en su carrera fue en 1995, cuando sus obras Dakota y Paraules encadenades ganaron los premios Butaca. Estuvo en el lugar adecuado en el momento preciso: '¡En tres meses pasé de hacer teatro con los amigos en el Poble Nou a estrenar en el Poliorama!'. A partir de ahí, le propusieron escribir guiones para televisión. Y saboreó el gusto de disfrutar trabajando.

Entretenimiento puro y duro

Sin embargo, siempre ha separado la tele del teatro. 'Escribir guiones televisivos es no parar hasta entregar los capítulos. El teatro, a pesar de que sigue siendo contar historias con diálogos, lo vas retocando, reescribiendo...'. El teatro tiene una función inalienable, entretener. 'Hacer reír o llorar, que el espectador viva otras vidas, es importantísimo', asegura. Galcerán huye del autor que pretende que se oiga su voz en escena: 'El teatro es para ser interpretado. La lectura de una obra es sólo el 60%. El resto lo ponendirector y actores, que interpretan ese texto'.

Galcerán también ha adaptado obras de clásicos, como Goldoni o Gogol. 'Aquí hago el trabajo del actor: interpreto. Y trato de ser lo más fiel posible'. No le convence un Shakespeare ambientado en la Alemania de los años treinta. 'Si tiene un sentido concreto, de acuerdo, pero es que no he visto nunca a un Shakespeare con un rey vestido de rey y no de traje blanco de Armani...'

Escribe rápido, del tirón. Lo que sea: para cine (escribió Frágiles, para Balagueró) o para teatro. 'Me paso meses mareando la perdiz hasta que, de pronto, ¡Eureka! Es el mejor momento, el que me da la salida a escribir'. Ahora lleva meses dándole muchas vueltas a muchas cosas. Hay que estar atentos al próximo ¡Eureka!