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José Feliciano y Shakira en el encendido del abeto del Rockefeller en Nueva York

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La colombiana Shakira y el puertorriqueño José Feliciano actuarán en la ceremonia de iluminación del abeto del Rockefeller Center, que cada año reúne a miles de personas para dar la bienvenida a la época navideña en Nueva York.

Inseparable de su guitarra, este icono de la música latina cantará su célebre "Feliz Navidad" a los neoyorquinos que se moverán también al ritmo de la "Loba" de Shakira ante el árbol de Navidad más famoso de la Gran manzana.

Alicia Keys, Aretha Franklin, Michael Buble, Barry Manilow y The Roots completarán el elenco de cantantes que desafiarán hoy al frío sobre el navideño escenario de la 77 edición de esta ceremonia, que se sitúa frente a la popular pista de hielo de la céntrica plaza Rockefeller.

Treinta mil bombillas de colores de bajo consumo, que penden de más de ocho kilómetros de cable eléctrico, iluminarán por primera vez este año el popular abeto, que se podrá ver hasta el próximo 7 de enero.

El abeto de este año, que se trasladó hasta el conocido recinto neoyorquino desde una propiedad privada del vecino estado de Connecticut, mide más de 23 metros de altura y pesa cerca de diez toneladas.

En la punta de este ejemplar noruego de hojas puntiagudas reposa una espectacular estrella de cristales Swarovski que por primera ocasión emitirá rayos de luz en movimiento.

NBC será la encargada de transmitir en directo la emblemática ceremonia que un sindicato asociado al canal estadounidense amenaza con boicotear si sus responsables se niegan a negociar las condiciones contractuales de algunos empleados.

Según informó este sindicato a varios medios neoyorquinos, unos 3.000 productores, guionistas y técnicos se encuentran detrás de esta amenaza de huelga que podría dejar a uno de los árboles de Navidad más mediáticos del mundo sin luz.

Esta tradicional ceremonia de iluminar un árbol navideño a las puertas del edificio Rockefeller se remonta a 1933, aunque los trabajadores que intervenían en la construcción del rascacielos habían plantado en el solar, dos años antes, un abeto de dimensiones mucho más modestas y sin decoraciones luminosas.